martes, 14 de febrero de 2012

Big fish (2003)

Cuando se narra la historia de una vida se puede hacer desde una perspectiva gris y precisa o bien se puede colorear y fantasear para recrear una experiencia vital rica y plena como la de Edward Bloom (Albert Finney), sin embargo, esta manera de explicar los acontecimientos que le marcaron puede no contentar a todos los que le escuchan. Big Fish es un cuento existencial que desborda imaginación y fantasía, una historia que muestra las andanzas del joven Edward (Ewan McGregor) desde que abandona su pueblo natal hasta el final de sus días, cuando yace sobre la cama de un hospital junto a su hijo, a quien pide que le cuente como será la conclusión de la romántica, tierna y hermosa historia de su vida. El universo cinematográfico de Tim Burton se encuentra repleto de personajes extravagantes, diferentes e incomprendidos dentro de una sociedad en la que parecen no encajar, porque, posiblemente, ésta tema a cuanto se aleje de las pautas marcadas por aquello que se considera normal; pero ser extraños en ese entorno no significa que sean seres carentes de buenos sentimientos o de necesidades, como se descubre en Karl (Matthew McGrory), el gigante de tres metros de estatura que encuentra en Edward a su primer amigo. Las andanzas del Edward joven y la enfermedad del viejo Edward se combinan de un modo soberbio para enfrentar la realidad que busca Will Bloom (Billy Crudup) con el derroche imaginativo que caracteriza a su padre, a quien Will reprocha no haberle contado nunca la verdad. Sin embargo, fantasear no tiene porque significar mentir, una cuestión que Will debe asumir si pretende conocer a su padre y a sí mismo. La vida de Edward ha estado marcada desde el primer momento por el destino y por el gran amor de su vida, Sandra Temple (Alison Lohman/Jessica Lange), un amor por el que suspiró desde el instante en el que el tiempo se detuvo para permitirle contemplar su belleza, sin embargo, ese mismo tiempo le jugaría la mala pasada de tener que aguardar tres años de trabajos y penalidades, que superaría gracias a su esperanza de encontrarla y convertirla en su esposa. Para un hombre como Edward los sueños pueden convertirse en realidad, y así fue, se reencontró con aquella joven y llenó su jardín de hermosas orquídeas que le ayudaron a expresar su amor; sin embargo, la felicidad tendría que aguardar, ya que el servicio militar les volvería a separar. Pero Edward no se rinde, porque persigue el sueño de volver con ella, así pues, sus aventuras le enriquecen y enriquecen a aquellos con quienes se encuentra, personas que, aparentemente, costaría imaginar como seres reales, pero si se piensa detenidamente o se mira desde el recuerdo de ese moribundo de gran corazón se descubre que son posibles, porque son muy humanos; descubrir ésto sería una solución para la ceguera de un hijo que ha dejado de hablarle por su negativa a creer que la realidad pueda ser un cuento de hadas (o viceversa). Por la historia de Edward se pasean personajes como la bruja (Helena Bonham-Carter) que le muestra cómo será su final o ese peculiar dueño del circo llamado Amos Calloway (Danny DeVito). También hay cabida en el recuerdo de Edward para las hermanas siamesas Ping (Ada Tai) y Jing (Arlene Tai) o para Norther Winslow (Steve Buscemi), el poeta que no sabe escribir poemas y que le convierte en cómplice de un divertido y peculiar atraco. Will niega la existencia de estos personajes porque teme defraudar a su hijo nonato, del mismo modo que su padre le ha defraudado a él, convirtiéndose en ese desconocido que siempre le ha mentido. Esa sería la imagen que tiene de su padre, que choca con la que tienen los demás, pues Edward es un ser maravilloso que les ofrece una esperanza romántica, como se observa en Josephine (Marion Cotillard), su nuera, quien comprende la enorme valía de un hombre que necesita un final acorde para su historia, la misma que resulta un regalo para quienes todavía creen en una realidad en la que se pueda soñar para sacar lo mejor de uno mismo, como demuestra el camino escogido por ese gran pez conocido también por el nombre de Edward Bloom.

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