viernes, 29 de abril de 2011

Delibes: sencillez y riqueza narrativa

Miembro de la Real Academia desde 1974 hasta el momento de su fallecimiento en 2010 y Premio Cervantes en 1993, Miguel Delibes fue una figura fundamental dentro del panorama literario español de la segunda mitad del siglo XX. En sus novelas abordó el mundo rural y el mundo burgués, ofreciendo una rica gama de registros del habla en sus personajes. Su apuesta por una narrativa sencilla y valiente, que muestra su dominio del idioma y su constante evolución, caracteriza la obra literaria de este escritor nacido en Valladolid en 1920. Su primera novela, La sombra del ciprés es alargada, es un emotivo relato en el que dos niños, alejados de sus familias, descubren el significado de la amistad y del sufrimiento. Esto último lleva al protagonista a encerrarse en sí mismo por miedo a nuevos pesares (o dicho de otra forma, por miedo a vivir). Tras este prometedor inicio, que le deparó el Premio Nadal en 1947, Delibes publicó títulos que forman parte de la historia de la Literatura Española. En El camino (1950), el escritor parte de una narrativa realista para mostrar, desde la inocente mirada de tres niños, un entorno rural donde se descubren miseria y nobleza. También retrató a la burguesía provinciana en Mi idolatrado hijo Sisí (1953) y en Diario de un cazador (1955) ofreció una magnífica reflexión sobre la vida cotidiana de un joven apasionado por la caza, que se presenta en forma de diario en el que el protagonista escribe sus deseos y sus opiniones (posteriormente retomaría el personaje en Diario de un emigrante y Diario de un jubilado). Con Cinco horas con Mario (1966) su escritura alcanzó una nueva cima, al experimentar con nuevas técnicas narrativas, lo que le permitió concentrar toda la historia en el monólogo que una viuda mantiene ante el cuerpo presente del difunto, a quien ella recrimina cuestiones relacionadas con su vida en común, reproches que permiten descubrir la verdadera naturaleza tanto de la mujer como del mundo que habita. Otra de sus grandes novelas, por no decir su obra maestra, Las Ratas (1962), se desarrolla en un ambiente rural y de nuevo contó con un niño como protagonista, el Nini, observador de cuanto le rodea, de la ignorancia y de las costumbres. Se necesitaría mucho tiempo y espacio para continuar hablando de Parábola del náufrago (1969), El príncipe destronado (1973), El disputado voto del señor Cayo (1978), Los santos inocentes (1981), El hereje (1998),... otras muestras de la gran riqueza creativa de este genial escritor que en cada una de sus narraciones ofrecía un pensamiento humanista, defensor de la Naturaleza y de la dignidad humana, narraciones que en algunos casos tuvieron su adaptación a la gran pantalla, entre ellas El camino, que fue la primera, y Los santos inocentes, que obtuvo una mención especial en el festival de Cannes de 1984, así como el premio a la mejor interpretación masculina (Alfredo Landa y Francisco Rabal).

Películas basadas en novelas de Delibes

El camino (Ana Mariscal, 1963)
La mortaja (José Antonio Páramo, 1974)
Retrato de familia (Antonio Giménez Rico, 1976) (adaptación de Mi idolatrado hijo Sisí)
La guerra de papá (Antonio Mercero, 1977) (adaptación de El príncipe destronado)
Función de noche (Josefina Molina, 1981) (adaptación de Cinco horas con Mario)
Los santos inocentes (Mario Camus, 1984)
El disputado voto del señor Cayo (Antonio Giménez Rico, 1986)
El tesoro (Antonio Mercero, 1990)
La sombra del ciprés es alargada (Luis Alcoriza, 1990)
Una pareja perfecta (Francesc Betriu, 1998) (adaptación de Diario de un jubilado)
Las ratas (Antonio Giménez Rico, 1998)

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