domingo, 9 de diciembre de 2012

Calles de fuego (1984)


El western es un género al que Walter Hill ha recurrido con frecuencia (Forajidos de leyendaTraición sin límite o Gerónimo), pero en ocasiones  sus películas presentan una perspectiva que aleja a sus personajes del oeste del siglo XIX, trasladándolos a espacios modernos como los transitados en The Warriors o Calles de fuego (Streets of Fire), dominadas éstas por bandas de forajidos que han cambiado los cuadrúpedos por monturas de dos ruedas. Los bombarderos, emulando a una jauría de pistoleros del far west, irrumpen en una urbe donde nadie les detiene, mientras la fiebre del rock se desata dentro del local en el que Ellen Aim (Diane Lane) actúa en directo antes de su secuestro. Calles de fuego (Street of Fire) presenta una historia típica filmada desde un punto de vista imaginativo y rítmico, que mezcla la estética del vídeo musical con la nocturnidad de un ambiente donde se producen el rapto de la cantante y su rescate, cuando Tom Cody (Michael Paré) regrese a la ciudad. La primera imagen que se tiene del héroe muestra su soledad, condicionada por su fallida relación amorosa con Ellen, que provocó su alejamiento de ese ambiente donde se presenta tras la petición de ayuda de su hermana Reva (Deborah van Valkenburgh). Cody no tarda en mostrar su habilidad para enfrentarse a situaciones difíciles, cuando, sin apenas despeinarse, se deshace de una pandilla que pretende destrozar el restaurante de su hermana, antes de que ésta advierta su presencia; de ese modo se descubre que está capacitado para acabar con Raven (Willem Dafoe), quien aguarda su oportunidad para poseer a la estrella del rock que retiene en un local vigilado por sus hombres. El grupo de fueras de la ley domina el territorio al que Cody accede de noche, en compañía de McCoy (Amy Madigan), a quien conoce y en quien se reconoce, pues también ella es un alma solitaria, no así Billy Fish (Rick Moranis), el nuevo novio y manager de Ellen, ambicioso y de mal carácter, pero que asume que el desconocido es su única oportunidad para recuperar a su estrella. A lomos de un descapotable el trío se adentra en ese terreno hostil donde se desata la batalla durante la cual se libera a la rehén y se inicia una fuga que por momentos recuerda a la expuesta en The Warriors, aunque ésta posee menor entidad que aquella, ya que en Calles de fuego (Streets of Fire) prima la relación de Cody con ese entorno al que ha regresado, produciéndose el renacimiento de su historia de amor con Ellen y la cicatrización de sus heridas del pasado, pero sobre todo se produce un buen rato de entretenimiento para el espectador, a ritmo de rock y de luchas callejeras que nada tienen que ver con los films de pandilleros rodados por Francis Ford Coppola en la misma época.

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