Cuando Samuel Fuller dirige Uno Rojo, división de choque (The Big Red One, 1980) tiene a sus espaldas cuatro décadas dedicadas al periodismo, a la narrativa y al cine, en guiones para otros y películas que él mismo dirigió. Entre estas últimas, media docena son bélicos en los que acerca la intimidad y padecimiento de los soldados a la devastación y a la irracionalidad a las que se ven condenados sin saber por qué luchan, matan y mueren. ¿Qué sentido tiene la guerra? ¿Existen de liberación y de ocupación o todo se reduce a cuestiones económicas y de poder, de política de una minoría, incomprensibles para los prescindibles que en ella dejan su inocencia, cuando no sus vidas? ¿Son evitables? ¿Quién las quiere? Hay tantas preguntas sin respuestas concretas, pues las que puedan darse se encuentran repletas de condicionales y de intereses que se escapan y que los soldados de la Uno Rojo no se plantean. Sencillamente, estos van donde les manda y allí aguardan sobrevivir o caer. Ignoran qué les espera, salvo las arcadas y los vómitos en las lanchas de desembarco.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...






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