Ir al contenido principal

Rompehuesos (1974)


Las películas de Robert Aldrich se encuentran plagadas de rebeldes que desafían descaradamente a la autoridad, sirva como ejemplo los patibularios de Doce del patíbulo (Dirty Dozen, 1967), pero también el protagonista de Rompehuesos (The Longest Yard, 1974) se desmarca de las normas para ir por libre. Sin embargo esta rebeldía provoca su encierro en prisión, donde muestra su rechazo hacia aquellos que ostentan el poder, y lo hace desde el cinismo que le caracteriza y que domina en esta irregular comedia, uno de los mayores éxitos de taquilla de su realizador. En El rompehuesos se mezcla el humor con el drama carcelario y el cine deportivo, no en vano la práctica totalidad de la película se desarrolla dentro del correccional donde, muy a su pesar, Paul Crewe (Burt Reynolds) se ve obligado a asumir la condición de líder de un equipo de convictos que, al igual que él, se muestran ajenos a lo establecido. Los malos tratos, la precaria alimentación o los trabajos forzados son algunos de los problemas a los que Paul se enfrenta desde su llegada a la cárcel, no obstante su peor escollo lo encuentra en el alcaide (Eddie Albert), un hombre obsesionado con el poder y con el football, y por lo tanto con Crewe, ya que este resulta ser una antigua estrella de ese deporte. Pero, a pesar de las trabas, el convicto se muestra firme en su alejamiento de cuanto le rodea, lo cual lo confirma al margen de la sociedad carcelaria que inicialmente ni acepta ni le acepta. No obstante, en este espacio acotado se produce su transformación personal, la misma que lo empuja a asumir como suya la lucha contra el abuso de poder del directivo en un partido que enfrenta a los carceleros contra los presos, pero en el que también se enfrentan dos posturas que nunca llegan a acercarse. Dividida en un prólogo, que explica el por qué del ingreso en prisión del protagonista, y en dos partes; siendo la primera la más interesante, al exponer la situación del ex-jugador dentro del penal, la segunda parte de Rompehuesos transcurre sobre el terreno de juego, donde los presos se sienten hombres libres al poder golpear con total impunidad a los guardias que durante tanto tiempo han abusado de ellos. Pero esta segunda mitad pierde interés y fuerza al volcar su atención en el partido, durante el cual los golpes se suceden sin pausa, dejando en un plano secundario a la compleja situación por la que atraviesa Paul, que se debate entre traicionar a los suyos, y así salvar su pellejo, o asumir su natural oposición a la irracional postura del funcionario de prisiones, obsesionado con el poder que simboliza en esa pantomima deportiva que no está dispuesto a perder.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...