En 1942, tres años después del inicio de la guerra en Europa, miles de soldados estadounidenses empiezan a llegar a las islas británicas para acuartelarse a la espera de recibir la orden de desembarcar en el continente europeo, en ese instante ocupado en su práctica totalidad por el ejército alemán. Pero estos jóvenes, sacados de sus casas y enviados a un país lejano en un presente incierto, se encuentran con una población autóctona mermada, de la que solo quedan mujeres, niños y ancianos, ya que los británicos en edad de combatir llevan años haciéndolo lejos de su patria, en el norte de África o en el sudeste asiático. Esta realidad queda reflejada al inicio de Yanquis (Yanks, 1979), cuando se muestra un convoy de camiones que transporta a los soldados que llegan a una pequeña población inglesa donde se les recibe con cierto recelo. Desde ese instante el protagonismo recae en las relaciones que se producen entre los civiles y los militares, desorientados ante la que podría ser su última oportunidad para disfrutar de la juventud e inocencia que se pierden en el frente. Partiendo de le certeza de vivir una época convulsa que afecta a todo y a todos, Yanquis profundiza en varios aspectos emocionales que se producen lejos de los campos de batalla, en un pueblo donde los vecinos y vecinas observan la aparición de los extranjeros desde el rechazo y la atracción, aunque la mayoría tienen en común la necesidad de sentir, de amar y de vivir cada día como si fuera el último. Esta circunstancia se observa en las parejas formadas por Matt (Richard Gere) y Jean (Lisa Eichhorn) y, en menor medida, por Jeffrey (Chick Vennera) y Mollie (Wendy Morgan), quienes anhelan saborear esa juventud que se encuentra amenazada por la realidad bélica que les condiciona y que también condiciona a Helen (Vanessa Redgrave) y a John (William Devane), quienes mantienen una relación que saben efímera porque sus responsabilidades familiares, presentes y pasadas, nunca llegan a desaparecer por completo. Pero el interés de Yanquis se decanta por la primera pareja, de la que se muestra su evolución sentimental desde la amistad inicial, pasando por el rechazo de la madre de Jean (Rachel Roberts) hacia el norteamericano, hasta la negación de Matt como consecuencia de la idea de su muerte en el campo de batalla, una posibilidad que le genera dudas y provoca el alejamiento que ni Jean ni él desean.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...


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