lunes, 27 de febrero de 2017

Remando al viento (1988)

La primera aparición de Mary Shelley como personaje de ficción cinematográfica se produjo en La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein; James Whale, 1935), aunque en aquella su rol solo funcionaba para introducir la historia que se vería a continuación. Mayor importancia asumiría en Gothic (Ken Russell, 1986), en Verano atormentado (Haunted Summer; Ivan Passer, 1988) y en Remando al viento (Gonzalo Suárez, 1988), en la que se convierte en la protagonista y destinataria involuntaria de la pregunta y de la respuesta de Lord Byron (Hugh Grant): <<¿sabéis cuál sería el mejor poema? El poema que diera vida a la materia por la fuerza de la imaginación>>. En ese instante Mary (Lizzy McInnerny) contesta <<sería horrible>>, sin poder apartar de su mente las palabras que el poeta pronuncia durante su encuentro en Villa Diodati. Aquellas palabras la alcanzan en su presente, cuando, al inicio de Remando al viento, la escritora viaja en la soledad de un velero que navega sobre las frías y heladas aguas del Ártico en busca de la criatura a la que dio vida. Las primeras imágenes resaltan el romanticismo que dominará la película de Gonzalo Suárez, desarrollada en un tiempo pretérito en el que <<imaginación y vida se confunden como aguas de un mismo lago...>>. Esta afirmación puesta en boca de la escritora define la inventiva asumida por el cineasta y novelista asturiano para dar forma a su propia obra romántica, poética y atípica, quizá de las más atípicas de la cinematografía española de los años ochenta. Para ello, Suárez aunó cine y literatura, música y pintura, mientras su historia se adentra libremente en la fantasía trágica que nunca abandona a Mary y a quienes rememora mientras se dirige al encuentro de esa criatura (José Carlos Rivas) que vive más allá de las páginas que la inmortalizaron. Como no podía ser de otro modo, su creación vive en su interior, como también lo hacen los miedos y los horrores que se confunden en su mente, donde realidad e imaginación forman el todo que empleó para dar vida a la criatura que se materializa durante la reunión que ella, Percy Shelley (Valentine Pelka), Byron y Polidori (José Luis Gómez) narran los cuentos de terror que la inspiraron para escribir su novela. A partir de ese instante sus vidas se transforman en un cúmulo de extraños sucesos que se gestan desde la presencia del ser imaginario a quien Mary dio vida, convencida de que la tragedia que la golpea tiene como principio y fin los pensamientos que desde su mente cobran cuerpo en una figura amenazante que rige y conoce el destino de sus seres queridos. Este monstruo misterioso no deja de ser parte de sí misma, al menos esa parte que se libera inconsciente para atormentarla, hasta que se produzca el encuentro definitivo que cierre el círculo iniciado en las glaciares y hermosas imágenes que sirven de arranque para la personal recreación del mito de Frankenstein realizada por Suárez.  

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