lunes, 22 de diciembre de 2014

Sangre, sudor y lágrimas (1942)

Un buen ejemplo del cine de propaganda bélica realizado en el Reino Unido durante los años de la Segunda Guerra Mundial podría ser el debut de David Lean tras las cámaras, pero lo más destacado de este film no se encuentra en sus imágenes, sino en el inicio de su colaboración con Nöel CowardRonald Neame y Anthony Havelock-Allan, una asociación que marcaría la primera etapa como realizador del responsable de El puente sobre el río Kwai. Aunque Sangre, sudor y lágrimas (In Which We Serve) no puede considerarse una película enteramente de Lean, ya que fue codirigida, escrita, producida e interpretada por Coward (también compositor de la banda sonora), sí se puede hablar de una importante aportación del cineasta, hasta entonces reputado montador, que sugirió al dramaturgo reducir el guión (inicialmente este daba para unas cinco horas de metraje) y empleó una narrativa que se desarrolla a partir de los flashbacks (como también sucede en Amigos apasionadosBreve encuentro, Lawrence de Arabia o Doctor Zhivago), que surgen de los recuerdos de los supervivientes del destructor británico que es alcanzado durante los primeros minutos de la película. A partir de estos marineros, que se encuentran flotando alrededor de una balsa, se observan sus relaciones familiares y sentimentales anteriores al conflicto armado y a su enrolamiento en el barco capitaneado por Kinross (Coward), un capitán paternal que busca la armonía y la eficiencia de los suyos. Este enfoque emotivo provoca que, más que un film bélico, Sangre, sudor y lágrimas se desarrolle como un drama que, por momentos, asume aspectos de melodrama para mostrar las emociones y las sensaciones que embargan a sus protagonistas mientras aguardan a un destino incierto. Sin embargo, en ocasiones, la intención emotiva lastra el ritmo del film, provocando que este resulte algo forzado y teatral, aunque esta irregularidad no impide que la película cumpla con su intención de loar a los miembros de la Marina Real Británica en un momento durante el cual el país se encontraba sumido en una guerra que afectaba a la vida tanto de militares como de civiles, por eso la película apenas muestra aspectos de la contienda y sí de la existencia de personas anónimas que ven como el estallido del conflicto rompe con una cotidianidad que echan en falta y a la que desean volver.

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