miércoles, 13 de noviembre de 2013

Missing (Desaparecido) (1982)

Desde Z, su tercer largometraje como director, la obra fílmica de Costa-Gavras se decanta por una postura de denuncia ante situaciones que permiten o fomentan injusticias que van desde la corrupción de estamentos políticos o sociales hasta la violación de derechos colectivos e individuales. Dicha constante le ha convertido en uno de los máximos exponentes de un cine comprometido, que guarda en común la crítica hacia comportamientos ideológicos opresivos e intolerantes como los expuestos en sus películas europeas (Z, La confesiónEstado de sitio o Sección especial) o en sus producciones estadounidenses (MissingEl sendero de la traición o La caja de la música). Missing, su primera realización hollywoodiense, no resultó del agrado de ciertos sectores conservadores, sin embargo obtuvo la Palma de Oro en Cannes y fue nominada en varias categorías de los premios Oscar, lo que posibilitaría que Costa-Gavras volviese a rodar en Estados Unidos. La película narra un hecho real acontecido a principios de la década de los setenta, en concreto en septiembre de 1973, cuando el presidente electo Salvador Allende fue derrocado como consecuencia del levantamiento militar tras el que se impuso un régimen dictatorial que sustituyó las libertades básicas por la represión, la violencia, el control o la desaparición de personas como Charles Horman (John Shea), el joven estadounidense que se convierte en un damnificado más de entre los miles de la situación político-social que Ed Horman (Jack Lemmon) ignora cuando llega a Chile para encontrar a su hijo desaparecido. En Horman padre, hombre de negocios de mediana edad, se descubren el conservadurismo y el escepticismo con los que aterriza en Santiago, donde muestra sus dudas al respecto de las palabras de Beth (Sissy Spacek), su nuera, pues no las tiene todas consigo de que su vástago haya sido víctima de una detención ilegal o de malos tratos. En ese instante, el personaje interpretado por Jack Lemmon cree firmemente en el modo de vida que le han inculcado, el mismo que ha practicado e intentado vanamente transmitir a su vástago, de quien se ha ido alejando como consecuencia de su pensamiento, más idealista que el paterno. Pero, a medida que profundiza en el entorno y escucha los testimonios de los testigos con quienes se entrevista, descubre que aquéllo en lo que ha creído firmemente no tiene cabida en un Estado autoritario en el que su hijo ha sido una víctima más entre tantas. Missing (Desaparecido) se desarrolla en dos tiempos: el presente de Beth y Ed (su búsqueda y su concienciación ante los hechos que descubre) y el pasado que se centra en Charlie, antes y durante la revuelta. En uno de los flashback que se suceden durante el film, el narrado por Terry (Melanie Mayron), la mujer con quien Charlie visitó Viña del Mar, se observa a ambos en un hotel donde coinciden con Andrew Babcock (Richard Bradford), el militar estadounidense retirado que les comenta, sin ningún tipo de complejo, que le han enviado para realizar un trabajo similar a los que llevó a cabo en otros lugares de Sudamérica. Esta y otras declaraciones, unidas a la falta de compromiso que Ed descubre en la embajada de su país, apuntan a una participación norteamericana en el levantamiento; de ese modo, aquéllo que Horman se negaba se convierte en un hecho factible, que provoca su cambio de pensamiento y su creencia en los testimonios que le confirman que su hijo ha sido asesinado. Costa-Gavras fiel a su estilo comprometido planteó parte de la situación vivida en aquellos días de 1973, durante los cuales Horman descubre intereses políticos, persecuciones, abusos físicos o la pérdida de la libertad de expresión, lo que provoca su desengaño ideológico y la triste comprensión de una realidad en la que personas como Charlie pueden ser arrestadas, torturadas e incluso ejecutadas.

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