martes, 6 de agosto de 2013

Crichton, el humor al servicio de la Ealing

Charles CrichtonAlexander MackendrickT.E.B. Clarke, William RoseHenry CorneliusRobert Hamer fueron algunos de los responsables directos de las comedias desarrolladas durante las décadas de 1940 y 1950 en la productora londinense Ealing, que desde un realismo satírico e irónico mostraron parte de las costumbres y de la identidad británica. Entre aquellas grandes películas destacan algunas de las realizadas por Crichton, cuyos inicios en el cine se gestaron mientras asistía a clases de Historia en Oxford, donde conoció a Zoltan Korda, hermano de Alexander (el mandamás de la London films). En dicha productora el futuro realizador de Oro en barras entró a trabajar como montador, participando en películas de la importancia de La vida futura (William Cameron Menzies, 1936) o El ladrón de Bagdad (Ludwig Berger, Michael Powell y Tim Whelan, 1940). Pero seria a raíz de la llamada de Michael Balcon para que formase parte de la familia Ealing cuando Crichton se convirtió en director, aunque inicialmente trabajaría como editor en Nine Men (Harry Watt, 1943), de la que también fue productor asociado. Después de su debut tras las cámaras en el drama bélico For Those in Peril (1944) colaboró en el prestigioso film de episodios Al morir la noche (Death of Night), dirigiendo el fragmento Golfing Story. Y gracias a su buen hacer, Balcon le prometió un nuevo proyecto, aunque el directivo no se esperaría una propuesta arriesgada como la que le fue presentada, en la que por primera vez aparecen algunas de las características que definirían a la comedia EalingClamor de indignación (Hue and Cry) fue escrita por T.E.B.Clarke y producida por Henry Cornelius, el responsable de la magnífica Pasaporte para Pimlico (Passport to Pimlico), y en ella se muestra a un grupo de adolescentes investigando un misterio en el que acaban participando todos los jóvenes londinenses. A lo largo de su metraje se observan el realismo y las costumbres de una época que quedaría perfectamente reflejada en algunas comedias de la casa. Tras este primer acercamiento al género por el que más se le reconoce, Crichton dirigiría obras indispensables como Oro en barras (The Lavender Hill Mob), una de las más conocidas, premiadas y divertidas producciones del estudio, Los apuros de un pequeño tren (The Titfield Thunderbolt), magnífica sátira que muestra a los vecinos de un pequeño pueblo intentando impedir que la línea de ferrocarril que pasa por su localidad desaparezca, o La lotería del amor (The Love Lottery), original comedia que mezcla fantasía y realidad para seguir la evolución de un actor que sufre las consecuencias de su fama. Otro film destacado realizado para el estudio fue Dance Hall (1950), un drama que contó con la participación del gran Alexander Mackendrick en la escritura del guión. Hunted (1952), combinación de drama e intriga criminal, seria una excepción durante sus años en la Ealing, ya que no fue producida bajo el sello de la compañía dirigida por Michael Balcon. En 1956 el estudio fue vendido a la BBC, y durante los años que siguieron Crichton continuó dirigiendo, aunque a partir de la década de 1960 empezó a prodigarse en series televisivas, compaginando su trabajo en televisión con su faceta de realizador cinematográfico en títulos como La batalla de los sexos (The Battle of the Sexes), comedia heredera de las realizadas en su etapa anterior, o el drama psicológico El tercer secreto (The Third Secret). A mediados de ese mismo decenio, en 1965, rodó su penúltimo largometraje, la intriga Cabalgando sobre el tigre (He Who Rides a Tiger). A partir de entonces se dedicó en exclusiva a su labor para la pequeña pantalla, y no sería hasta 1988, tras aceptar una propuesta de John Cleese (guionista, productor y protagonista del film), cuando se produjo su fugaz regresó al cine en la divertida Un pez llamado Wanda (A Fish Called Wanda). El éxito cosechado por la película fue tal, que Crichton consiguió su primera y única nominación al Oscar al mejor director, así como unos cuantiosos beneficios que le permitirían vivir con holgura hasta el final de sus días, en 1999.

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