lunes, 5 de noviembre de 2012

Ronin (1998)

A los mercenarios de Ronin no les mueve más idea que el dinero, sin preguntas, sin respuestas, sin honor. Ronin muestra parte de esa nueva identidad en la que ya no hay un señor (ideología) a quien servir, convirtiendo a sus espías en parias que habitan en un espacio donde venden sus servicios; de ese modo se descubre que el grupo que reúne Deirdre (Natascha McElhone) está formado por ex-agentes de diferentes condiciones y posiciones, como Sam (Robert De Niro), ex miembro del bloque occidental, o Gregor (Stellan Skarsgard) ex-agente del bloque del este. El grupo de Ronin no tiene más motivación que el dinero, conscientes de que ni pueden ni deben preguntar para quién o por qué trabajan, ya que de ellos sólo se espera que cumplan con su cometido. Sin embargo, el film de John Frankenheimer no es un film de espionaje, sino un thriller de acción que gira entorno a un macguffin que consiste en la recuperación de una maleta, de cuyo contenido nada se sabe, ya que éste sería irrelevante y sólo sirve para poner en marcha la acción que muestra la actitud de esos hombres que inicialmente actúan por dinero, para posteriormente hacerlo por otros motivos, ya sea por venganza o por un beneficio mayor al acordado con quienes les han contratado. En manos de otro director menos dotado que John Frankenheimer Ronin podría haberse convertido en un irregular film de acción, pero el buen hacer del director consiguió equilibrar la espectacularidad de los momentos de acción con las pausas que permiten descubrir las conductas de Sam o Vincent (Jean Reno), dos lobos solitarios entre quienes surge una amistad basada en las experiencias que comparten. La presentación de Sam permite comprobar su profesionalidad, al tiempo que deja entrever su manera de ser, desconfía, estudia el terreno y siempre prepara una salida por si las cosas se tuercen, esas características de su carácter le confieren un papel vital dentro del equipo, ya que se convierte en el cerebro de una operación peligrosa y precisa, sin embargo, existe un factor con el que no cuenta. Todos son mercenarios que se adaptan a las circunstancias que les rodean, cuestión que se maximiza en la traición de Gregor, quien se apodera de la maleta después del espectacular robo por las carreteras de Niza y alrededores. La historia que se narra carece de originalidad, sin embargo destaca por sus escenas de acción, ajenas a trucajes y expuestas con precisión y realismo, y es ahí donde reside parte de lo mejor del film, donde también destaca el comportamiento distante y profesional de varios de sus personajes.

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