sábado, 24 de noviembre de 2012

La conversación (1974)


Tras el éxito de El padrino (The Godfather) Francis Ford Coppola se encontraba en una posición inmejorable para realizar cualquier proyecto, aunque éste fuese una producción relativamente modesta, intimista y arriesgada, influenciada en cierto aspecto por Blow-Up de Michelangelo AntonioniLa conversación (The Conversation) no es un film menor dentro de la filmografía de Coppola, sino una de sus mejores y más personales películas, que le permitió profundizar en la interioridad de un hombre solitario, atormentado por un pasado que no puede exteriorizar. Harry Caul (Gene Hackman) trabaja escuchando a los demás, graba conversaciones para quienes pagan por conocer los secretos de otros. Su oficio choca con su aislamiento personal, ya que en su vida laboral dominan los sonidos y las voces, sin embargo en su vida intima se atrinchera en una fortaleza inexpugnable donde guarda culpas y frustraciones, al tiempo que le aisla de quienes le rodean (un ayudante que se siente menospreciado o una mujer cansada de aguardar en el apartamento al que Harry acude muy de vez en cuando, para únicamente compartir la cama). A Caul le atormenta la posibilidad de que su último encargo guarde una intención oculta, cuestión que ya le había sucedido en ese pasado que agudizó su aislamiento y su culpabilidad, que vendría marcada por su educación católica; quizá por eso no puede permitir que la grabación caiga en otras manos que no sean las del hombre que contrató sus servicios. Harry muestra paciencia, profesionalidad y vació cuando filtra una y otra vez los sonidos para alcanzar la nitidez que le permita descifrar el enigma que le atormenta. ¿Qué otra cosa podría hacer alguien tan apartado del mundo? Pero por mucho que insiste no halla respuestas al misterio que esconde la conversación que grabó en un parque repleto de gente; algo se le escapa, aunque no sabe qué; pero la obsesión crece hasta que sólo puede pensar en esa hipotética intriga que podría ser fruto de su paranoia, gestada a lo largo de los años, mientras desempañaba un oficio que le ha convertido en un hombre enfermo, obsesionado y condenado a no poder disfrutar de relaciones afectivas, pues los sonidos y los recuerdos que nunca exterioriza, salvo en un sueño o una pesadilla, se lo impiden. La conversación (The Conversation) hace hincapié en aspectos tan humanos como la soledad, la falta de comunicación o el sentimiento de culpabilidad que se descubre en este experto en escuchar los secretos y sentimientos ajenos, condenado a vivir una existencia vacía y obsesiva en la que el silencio y el vacío se convierten en parte de sí mismo.

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