lunes, 15 de octubre de 2012

Terminator (1984)


El debut oficial de James Cameron como realizador se produjo con la innecesaria secuela de Piraña (1978), titulada Pirañas 2, los vampiros del mar (1981), una película que ni a él mismo le gustó;  por lo que podría considerarse a Terminator (The Terminator), uno de sus mejores films, como su verdadero debut cinematográfico, donde se muestran aspectos que pueden encontrarse en sus posteriores películas, como su gusto por la tecnología. Terminator presenta un acercamiento entre el hombre y la máquina, aunque éste no resulta pacífico ya que se trata de una lucha por la supervivencia, iniciada en un futuro no muy lejano (se muestra brevemente en varios momentos del film) durante el cual la raza humana casi desaparece como consecuencia del ataque de máquinas que cobraron conciencia de ser y adquirieron características humanas como la de pensar o temer por su vida. A pesar de que el personaje interpretado por Arnold Schwarzenegger pasa por el villano de la función no se debería considerar como tal, puesto que el terminator no elige, no siente, no se detiene, sólo acata las órdenes programadas en ese futuro de destrucción del que proceden, tanto él como su perseguidor, aunque para ellos sería su pasado, que podría verse alterado por el éxito o el fracaso de la misión que les conduce hasta 1984. Desde el momento en que ambos rivales aparecen en el presente se comprueban las diferencias existentes entre ellos; el primero en llegar se muestra fuerte, implacable y expeditivo, mientras que el segundo tiembla de frío y de dolor, pero a ambos les une el objetivo de encontrar a la misma mujer (consultan su dirección en la guía telefónica), aunque sea por motivos totalmente opuestos. Durante los primeros minutos poco se sabe de los viajeros del tiempo, sólo aquello que se deduce de sus comportamientos contrarios (uno muestra emociones, se esconde y escapa, mientras el otro, insensible, parece no detenerse ante nada). Además de los rasgos que definen a los dos individuos, las imágenes también se centran en una mujer que aguanta las impertinencias de los clientes del local donde trabaja o acepta sin protestar el plantón telefónico de una pareja que apenas le da explicaciones. Sarah Connor (Linda Hamilton) es una chica corriente que desconoce qué le depara el mañana, sin embargo, su vida cambia a raíz de los violentos asesinatos de dos mujeres que se llaman como ella. Sarah escucha por televisión las noticias de los homicidios reaccionando de manera muy distinta; el primer asesinato apenas le inquieta, pues no deja de ser una coincidencia, pero con el segundo el miedo se apodera de ella, provocando el pánico y la sospecha de que la siguen. Asustada y desprotegida necesita la seguridad de un local repleto de gente donde ocultarse y desde donde llamar a la policía o a sus amigos, pero por mucho que insiste nadie al otro lado de la línea contesta para protegerla, porque quien escucha el mensaje no es alguien sino algo, y no está allí para salvarla sino para eliminarla. <<Ven conmigo si quieres vivir>> es una manera un tanto extraña para ligar en una discoteca, además es la presentación de Kyle Reese (Michael Biehn) cuando se encuentra cara a cara con la mujer a quien debe proteger a costa de su vida, la misma mujer que deseaba conocer (por ese motivo se ofreció voluntario) desde que vio una imagen suya en una vieja fotografía que todavía no existe. Seguramente James Cameron no se esperaba el impacto de Terminator, una excelente muestra de cine de ciencia-ficción que se encuentra muy por encima de otras películas suyas que alcanzaron mayor éxito entre el público, incluida su secuela Terminator 2, el juicio final (1991), donde utilizando un planteamiento similar, aunque con más medios, envió al pasado a otro terminator de mismo rostro, que se humanizaba hasta el extremo de convertirse en una especie de padre para el futuro salvador de la raza humana, que por esas incongruencias que se derivan de los saltos temporales fue gestado entre personas de dos tiempos distintos mientras huían de una máquina que no siente emociones, pero que sangra y responde como si se tratase de un humano.

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