viernes, 12 de octubre de 2012

Audrey Hepburn, la magia de lo auténtico




Belleza, naturalidad, serenidad, vitalidad e innegable magnetismo delante de las cámaras convirtieron a Audrey Hepburn en una de las grandes estrellas femeninas de la historia del cine y en un icono de elegancia y buen gusto, pero sobre todo destacó por su sencillez y por su humanidad. Audrey Hepburn vivió una infancia marcada por la ocupación alemana de Holanda, donde sufrió las penurias que significó la guerra y la hambruna que ésta acarreó; desnutrición, problemas respiratorios y anemia fueron algunas de las dolencias físicas que nunca llegarían a desaparecer del todo. Tras la guerra se trasladó a Londres donde consiguió una beca como bailarina de ballet, pero su estatura (era más alta que la mayoría de los bailarines) impidió que se convirtiera en bailarina principal; no obstante, no se desanimó y continúo buscado sus oportunidades, convirtiéndose en una exitosa modelo de pasarela y fotografía, empleo que le permitió acceder a pequeños papeles cinematográficos como el de Oro en barras de Charles Crichton o de mayor entidad como el de Montecarlo Baby, film que cambió su vida, ya que durante el rodaje se encontraba presente Colette, autora de Gigi, obra que se iba a representar en Broadway, quien no tardó ni un segundo en convencerse de que ella sería su Gigi. Durante seis meses Gigi fue un éxito, convirtiendo a Audrey en una estrella teatral, para poco después dar el salto a Hollywood en la comedia romántica de William Wyler Vacaciones en Roma (Roman Holiday), donde compartió cartel con Gregory Peck, quien quedó sorprendido por el talento de la joven delgaducha. Su actuación en el film le reportaría el Oscar a la mejor actriz principal, el Globo de Oro en la misma categoría y el estatus de estrella. <<Después de muchas camareras en las películas, por fin ha llegado el estilo", afirmó Billy Wilder refiriéndose a la protagonista de Sabrina (1954) (comparándola con las actrices exuberantes y faltas de clase que abundaban en Hollywood), comedia en la que tuvo como compañeros de reparto a dos de los actores más importantes del momento: Humphrey Bogart y William Holden. Su siguiente película le permitió trabajar por primera vez con el que sería su esposo durante trece años, el actor Mel Ferrer, en la superproducción Guerra y Paz (War and Peace, King Vidor, 1956), film inspirado en la novela homónima deLeo Tolstoy, pero que no tuvo el éxito esperado. Con Mel Ferrer coincidiría en dos producciones más: una como director, Las mansiones verdes (Green Mansions, 1959), y otra como productor, Sola en la oscuridad (Wait Until Dark, Terence Young, 1967), y que ella aceptó interpretar por cuestiones de índole personal. En 1957 se le presentó la oportunidad de bailar y cantar al lado de Fred Astaire en Una cara con ángel (Funny Face), también sería su primera colaboración con el director Stanley Donen. Billy Wilder volvería a contar con ella en Ariane (Love in the Afternoon, 1957), magnífica comedia que fue mal recibida a pesar de contar con Gary Cooper como coprotagonista. En 1958 interpretó a la joven Gabrielle que se convierte en la hermana de Historias de una monja (The Nun's Story, 1959), para muchos su mejor interpretación, y para ella una película que reavivó su necesidad de ayudar a los más necesitados. El film de Fred Zinnemann le valió el premio de la Academia Británica a la mejor interpretación femenina, pero su mayor deseo, el de tener hijos, seguía fuera de su alcance. Uno de los rodajes más accidentados de su carrera se produjo con el western de John Huston Los que no perdonan (The Unforgiven, 1960), donde sufrió una caída (de un caballo) que la apartó del rodaje durante varias semanas, pero lo que más le preocupaba era el estado de su embarazo, que por suerte pareció no peligrar, pero cuando dio a luz el niño nació muerto. Una vez más, el deseo de Audrey se difuminaba a punto de alcanzarlo, Después de recuperarse emocionalmente se detuvo ante el escaparate de Tiffany's en la quinta avenida en Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany's) (1961), pero no era ella sino una chica alocada y emocionalmente frágil que se convirtió en un símbolo y en su imagen más reconocida, y que le permitió inmortalizar la canción Moonriver compuesta por Henry Mancini. Audrey Hepburn había demostrado que era una estrella diferente, una persona de carne y hueso, sencilla y humana, quizá en esa personalidad nada ostentosa residiera un encanto que ella no encontraba, pero que los demás siempre descubrían ya fuese en sus ojos, en su sonrisa o en su manera de interpretar a sus personajes, los cuales cobraban su naturalidad y su magnetismo. En 1961 volvió a trabajar con William Wyler en La calumnia (The Children's Hour) (remake de Esos tres, también dirigido por Wyler) en la que encarnó a una profesora en un internado de señoritas donde se le acusa de mantener relaciones con otra maestra (interpretada por Shirley MacLaine). Decidida a alejarse del cine para poder cuidar de su hijo (su vida personal estaba por encima de la profesional) redujo sus intervenciones cinematográficas, aunque no en la calidad de las películas en las que participó. Charada (Charade) (1963), una vez más dirigida por Stanley Donen y acompañada por Cary Grant, resulto un bombazo al mezclar intriga (influenciada por el cine de Alfred Hitchcock) con la comedia de enredo. Su siguiente protagonismo la devolvió al musical en My Fair Lady (1964), adaptación cinematográfica del exitoso musical de Alan Jay Lerner, dirigida por George Cukor, que pudo haber sido una de sus mejores composiciones, sin embargo, el productor Jack L.Warner decidió cambiar su voz en las canciones por otra que si bien sonaba perfecta era fría y carecía de la esencia del personaje, así como de la calidez de su protagonista. Cómo robar un millón y... (How to Steal a Million, 1966) resulta una comedia con cierto look pop en la que también participaron Peter O'Toole y Charles Boyer, y donde una vez más fue dirigida por William Wyler. Dos en la carretera (1967) fue la tercera vez que trabajó a las órdenes de Stanley Donen, y podría decirse que se trata de un magnífico recorrido por los recuerdos de una pareja mientras viajan sin saber hacia dónde se dirige su presente. En Robin y Marian (1976) dio vida a una Marian entrada en años que se reencuentra con Robin veinte años después de que éste la abandonase para ir a combatir a Tierra Santa. Todos rieron (They All Laughed, 1981) fue su último papel protagonista, y su última aparición en la gran pantalla se produjo en Always (1989), de Steven Spielberg. Hacía muchos años que la actriz había dejado en un segundo plano su carrera artística, priorizando su vida personal y sus constantes inquietudes humanitarias que la convirtieron en embajadora de UNICEF y creadora de una fundación para ayudar a paliar la carestía que todavía asola a millones de niños en el mundo. 





Filmografía

One Wild Oat (Charles Saunders, 1951)
Risa en el paraíso (Laughter in Paradise; Mario Zampi, 1951)
Oro en barras (The Lavender Hill Mob; Charles Crichton, 1951)
Historia de jóvenes esposas (Young Wifes' Tale; Henry Cass, 1951)
Americanos en Montecarlo (Nous irons á Monte Carlo; Jean Boyer, 1951) 
Secret People (Thorold Dickinson; 1952)
Montecarlo Baby (Jean Boyer y Jean Jerrold, 1952)
Vacaciones en Roma (Roman Holiday; William Wyler (1953)
Guerra y paz (War and Peace; King Vidor, 1956)
Una cara con ángel (Funny Face; Stanley Donen,1956)
Ariane (Love in the Afternoon; Billy Wilder, 1957)
Historia de una monja (The Nun's Story; Fred Zinnemann,1958)
Mansiones verdes (Green Mansions; Mel Ferrer, 1959)
Los que no perdonan (The Unforgiven; John Huston, 1960)
Desayuno con diamantes (Breakfast in Tiffany's; Blake Edwards, 1961)
La calumnia (The Children's Hour; William Wyler, 1962)
Charada (Charade; Stanley Donen, 1963)
Encuentro en París (Paris - When It Sizzles; Richard Quine, 1963)
My Fair Lady (George Cukor, 1964)
Como robar un millón y... (How to Steal a Million; William Wyler, 1966)
Dos en la carretera (Two for the Road; Stanley Donen,1966)
Sola en la oscuridad (Wait until Dark; Terence Young, 1967)
Robin y Mariam (Robin and Mariam; Richard Lester, 1976)
Lazos de sangre (Bloodline; Terence Young, 1979)
Todos rieron (They All Laughed; Peter Bogdanovich, 1981)
Para siempre (Always; Steven Spielberg, 1989)


Premios y reconocimientos

Oscar a la mejor actriz por Vacaciones en Roma
Globo de Oro a la mejor actriz por Vacaciones en Roma

Nominada al Oscar a la mejor actriz por Sabrina

Nominada al Oscar a la mejor actriz por Historias de una monja
BAFTA a la mejor actriz por Historia de una monja

Nominada al Oscar a la mejor actriz por Desayuno con diamantes

Nominada al Oscar a la mejor actriz por Sola en la oscuridad




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