jueves, 20 de septiembre de 2012

El salón de música (1958)


La música despierta a Huzur Biswambhar Roy (Chhabi Biswas) después de pasar los últimos cuatro años de su vida sumido en un pesaroso letargo que le ha impedido abandonar la parte superior de su mansión, antaño esplendorosa. Pregunta de dónde procede, como si su despertar dependiera de la melodía que ameniza la fiesta de iniciación que su vecino celebra en honor a su hijo. Ese instante marca un punto de inflexión en el presente de Roy, ya que se retrotrae a un pasado durante el cual su propio hijo, Khoka (Pinaki Sengupta), se encontraba a punto de celebrar la misma ceremonia. Su recuerdo sirve para comprender su personalidad y su carácter, ambos marcados por su pertenencia a una clase social superior, miembro de una de las familias de terratenientes más importantes de Bengala, en aquel momento en plena decadencia como consecuencia de su precaria administración y de su constante derroche para llenar su salón de música (signo de su pertenencia a la clase alta) con el sonido de los instrumentos y de las voces de los mejores cantantes (cuestión de gustos y tradición). Su afición no tiene freno, incluso empeña las últimas joyas de su esposa (Padma Devi) para sufragar los gastos, entre otras, de la celebración de iniciación de Khoka su único hijo, el descendiente de los Roy. El comportamiento de Roy se aferra a la tradición que le permite disfrutar de su estatus, sin preocuparse de nada más que de prolongar su convicción de ser superior; quizá por ello su máxima ser competir con Mahim Ganguly (Gangapada Basu), su vecino, para demostrarle que, a pesar de ser más rico que él, es un hombre de menor condición. La idea de que Mahim le iguale le obsesiona y provoca que cometa la imprudencia de organizar otra velada musical para impedir que Ganguly celebre la suya, de ese modo se gesta parte de su tragedia, ya que envía un mensaje a su esposa y a su hijo, indicándoles que deben regresar a tiempo para la fiesta, durante la cual se desata la tormenta que causa la muerte de ambos. Desde aquel fatídico día el comportamiento de Roy cambió de manera radical, sumido en el dolor y en la promesa de que nunca más descendería por las escaleras de su palacio, encerrándose en esa terraza donde se le descubre en la primera escena del film. Este hombre que lleva cuatro años alejado de su salón de música (signo de una superioridad mal entendida) revive para retomar viejas costumbres que no puede permitirse, pero que asume para demostrar a Ganguly que no son iguales. Con El salón de la música (Jalsaghar) Satyajit Ray mostró parte de la división de la sociedad bengalí: amos y sirvientes, sin que pudiese existir un acercamiento entre ellos, cuestión siempre presente en la mente del protagonista. Durante el flashback Mahim Ganguly se dirige a Roy tratándolo de amo, sin embargo, en el presente le llama abuelo, cambio que apunta a un acercamiento que Roy no pretende consentir, y que le obliga a realizar un último esfuerzo para demostrar que su linaje no puede ser comparado con el de quienes le rodean, pensamiento que ha marcado su vida, su soledad y su desgracia.

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