viernes, 10 de agosto de 2012

Un puente lejano (1976)

Tras el impresionante despliegue de tropas aliadas en Normandía el día D (6 de junio de 1944) el avance por suelo francés se produjo con celeridad, en poco tiempo se había liberado París y otras zonas de Francia; sin embargo, pocos meses después las fuerzas de liberación se vieron obligadas a frenar su ritmo como consecuencia de la falta de suministros, entre otros factores. El general Eisenhower (jefe supremo de las tropas aliadas en Europa) obligado por circunstancias y presiones dio luz verde al ambicioso plan de ataque ideado por el mariscal Montgomery, un plan diseñado para acabar con la contienda ese mismo año, y que se daría a conocer como operación Market Garden. A grandes rasgos, la operación consistía en el lanzamiento de miles de soldados sobre suelo holandés (Market), al tiempo que tropas terrestres (Garden) avanzarían rompiendo las líneas enemigas para conectar con los paracaidistas que ya habrían ocupado los principales puentes de los Países Bajos, los mismos que permitirían abrir el corredor de acceso al corazón industrial de Alemania y posteriormente a Berlín; no obstante, la teoría nada tuvo que ver con la práctica. Un puente lejano (A Bridge too Far) plasma un hecho real desde un enfoque minucioso, coral (un reparto plagado de nombres conocidos) y colosal (como la fallida empresa que narra); técnicamente no presenta fisuras debido a su importante despliegue económico y material, sin embargo presenta ciertas irregularidades narrativas que se producen en este tipo de producciones, cuestión que también se deja notar en El día más largo (The Longest Day), uno de sus referentes más cercanos, no en vano la novela en la que se basa es del mismo autor (Cornelius Ryan) y presenta aspectos similares en cuanto a su exposición. La costa de Normandía es sustituida por las bajas tierras holandesas, donde se produce el lanzamiento masivo de las tropas aerotransportadas que deben tomar los puentes de Eindhoven, Nimega y Arnhem (objetivos vitales para el éxito de un plan ambicioso que no permite el más mínimo error). Uno de los primeros problemas que se observan se presenta en la actitud de algunos de los oficiales responsables, quienes pasan por alto informes que confirman la presencia de tropas enemigas en los sectores señalados como objetivos; convencidos de que se enfrentan a un ejército de segunda, desoyen informes de la resistencia holandesa (de la que no se fían) o restan importancia a fotografías aéreas que desvelan la presencia de tanques enemigos (que califican de material inutilizable). Richard Attenborough inició el film informando de la situación en la que se encuentra la contienda, así como desvela la lucha de egos entre Montgomery y Patton, ambos deseosos de ser el oficial más reconocido entre los aliados, hecho que apunta que puede tratarse de una operación precipitada por ese afán de conseguir una victoria también a nivel personal. Antes de su puesta en práctica Market Garden plantea ciertas dudas en cuanto a su factibilidad, cuestión siempre patente en el general polaco Sosabowski (Gene Hackman), cuyas palabras y silencios delatan su escepticismo con respecto a un plan que no le convence. Decenas de miles de soldados británicos, estadounidenses, irlandeses, canadienses y polacos emprenden una misión que desde el principio apunta hacia ese fracaso que Sosabowski masculla, y que se gesta en contratiempos que no se han tenido en cuenta: radios que no funcionan como consecuencia de un terreno por debajo del nivel del mar, malas condiciones meteorológicas que impiden el vuelo de los aviones con los refuerzos, errores en la elección de los lugares de salto (a demasiada distancia de los objetivos, rompiendo de ese modo el indispensable factor sorpresa), vehículos que se accidentan antes de ser utilizados, tropas que se dispersan, la lentitud en el avance terrestre o la presencia de dos divisiones panzer que castigan a las tropas británicas en Arnhem y alrededores. Así pues, fueron demasiados imprevistos los que se pasaron por alto cuando el plan se desarrollaba en un despacho donde se presumía la mayor victoria aliada tras el desembarco, pero que en el campo de batalla se convirtió en la derrota más sonada de los aliados (miles de vidas perdidas y un corredor incompleto que conducía a ninguna parte).

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