lunes, 6 de agosto de 2012

Mentiras arriesgadas (1994)

La originalidad no es uno de los puntos fuertes de las películas dirigidas por James Cameron, pero sí la espectacularidad y el entretenimiento que aporta a cada una de sus producciones, características que destacan en Mentiras arriesgadas (True Lies), comedia de acción que toma como punto de partida el guión del film francés Dos espías en mi cama (La totale), dirigido en 1991 por Claude Zidi. Para el superespía Harry Tasker (Arnod Schwarzenegger) no resulta una tarea sencilla compaginar su trabajo, salvando al mundo de amenazas terroristas, con su matrimonio; ni siquiera contando con la inestimable colaboración del graciosillo de Gib (Tom Arnold), su compañero y amigo. Harry antepone el trabajo a la familia, hecho que provoca su alejamiento de Helen (Jamie Lee Curtis) y de la hija de ambos (Eliza Dushku). Harry vive entre espías y terroristas, olvidándose por completo de las necesidades de una mujer consumida por la carencia afectiva y emotiva, que sueña con sentirse viva de nuevo. Helen parece condenada a buscar las emociones fuera de un hogar creado a partir de la mentira de que Harry es un aburrido vendedor de software, tapadera de la que Helen no ha dudado durante los quince años de matrimonio. Podría decirse, sin riesgo a equivocarse, que Helen y Harry no han sido sinceros el uno con el otro, ya que ambos han ocultando secretos, deseos o desilusiones que perjudican a su relación y que provocan que Helen se interese por un tal Simon (Bill Paxton), quien por su manera de abordarla se diría que se trata o de otro superespía o de un salido que pretende ganarse sus favores empleando el truco que nunca falla a James Bond. Helen acepta la oportunidad que le brinda Simon porque le permite alejarse de la apatía que le domina en casa, en la oficina o en la relación que mantiene con un marido a quien no tiene intención de engañar carnalmente, cuestión que Harry duda cuando descubre la existencia de ese otro hombre. Los celos y las sospechas no permiten que Harry Tasker se detenga a pensar en cuál es su parte de culpa, sin embargo, sabe que quiere a su esposa y se aferra a una mínima esperanza para salvar su matrimonio. Puede que a Harry le cueste hablar de sus problemas matrimoniales, pero espiar le resulta tan sencillo y natural como a Gib los chistes fáciles y los buenos consejos o a Simon mentir para vender un coche o camelar a una chica. Así pues, no extraña que Harry utilice a su equipo para seguir a Helen y sonsacarle sus pensamientos más íntimos antes ofrecerle la ocasión de convertirse en una Mata-Hari que se metamorfosea sorprendente en una habitación de hotel donde Harry ni espera que su sexy esposa le atice con el teléfono ni que unos terroristas que no muestran el menor interés por si su relación matrimonial hace aguas. El secuestro de losTasker se produce en plena reconciliación (o casi), que tendrá que esperar a que Harry atestigüe al mundo que los criminales poseen armas nucleares que no dudarán en utilizar si no se cumplen sus demandas; aunque éstos han pasado por alto el pequeño detalle de que han secuestrado a una pareja de armas tomar en plena terapia matrimonial.

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