lunes, 2 de julio de 2012

La taberna del irlandés (1963)

La tradición de celebrar su cumpleaños en compañía de su amigo “Guns” Donovan (John Wayne), obliga a Gilhooley (Lee Marvin) a atizar al capitán del barco en el que se ha enrolado, para luego lanzarse por la borda y así alcanzar la playa de la paradisíaca isla del sur del Pacífico, donde aguarda ese amigo al que desea felicitar, porque también él está de cumpleaños. El regalo de Gilhooley es el mismo de todos los años: una pelea que los habitantes del pueblo aguardan con impaciencia, y que se produce cuando se encuentran cara a cara en la taberna de Donovan. El comienzo de La taberna del irlandés (Donovan's Reef) indica a las claras que se trata de una comedia con todos los ingredientes del humor de John Ford: borracheras, peleas, camaradería o un enfrentamiento de sexos entre el irlandés, al que da vida John Wayne, y la mujer que no tarda en alterar la armonía que se observa en ese hermoso paraíso. Amelia Dedham (Elizabeth Allen) viaja hasta allí con la intención de evaluar a un padre que no conoce, heredero de la fortuna familiar que será suya si éste no cumple con los requisitos de conducta de la estricta y puritana sociedad bostoniana. El doctor Dedham (Jack Warden) nunca se ha planteado regresar a un hogar que abandonó como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual conocería a sus amigos Donovan y Gilhooley, con quienes llegaría a la isla que se convirtió en su nuevo hogar, y que le ofreció todo aquello que le negaba el mundo que dejaba atrás, en el que también dejaba a una hija que no sabe que tiene tres hermanos pequeños. La noticia de la llegada de Amelia provoca que los amigos del doctor oculten la realidad, a la espera de que éste regrese de sus visitas médicas a las islas vecinas, tiempo suficiente para que se produzca el choque de personalidades entre Amelia y Donovan, el cual provoca un tira y afloja que anuncia una atracción inevitable entre ambos personajes. La primera imagen de Amelia muestra a una mujer de aspecto austero y de carácter rígido, sin embargo, sólo es la sombra de la mujer que es, ya que lejos del ámbito familiar de Boston se muestra liberada y llena de vida, contagiada por la amabilidad, la felicidad y el colorido que dominan en la isla. Desde el inicio siente aprecio por sus hermanos, aunque no sospecha que los son, con ellos mantiene una relación que le acerca más a Donovan, el supuesto padre de los niños y el supuesto rival del Marqués Andre de Laga (Cesar Romero), quien ve en los dieciocho millones de dólares de la heredera a su futura esposa. La taberna del irlandés (Donovan's Reef) es una de las mejores comedias de John Ford, y en ella se encuentran características que recuerdan en algunos aspectos a las vistas en una de las obras maestras del director, El hombre tranquilo (The quiet man), cambiando la Irlanda de principios de siglo XX por la isla del sur del Pacífico, donde se desarrollan el romance y las amistosas peleas, que no son más que una manera de expresar la amistad y la libertad que dominan en el ambiente y en la taberna del irlandés. 

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