lunes, 2 de julio de 2012

El último atardecer (1961)


El antagonista de El último atardecer (Last Sunset), un villano trágico-romántico, resulta más simpático que su oponente, Dana Stribling (Rock Hudson), el héroe unidireccional incapaz de cambiar su actitud o su pensamiento, como apunta su inquebrantable deseo de atrapar al hombre que considera culpable del suicidio de su hermana, el mismo hombre que en dos momentos concretos le salva la vida (al menos en uno de ellos no se la quita). Brendon O'Malley (Kirk Douglas) viste ropas oscuras, símbolo de un alma atormentada que pretenden encontrar parte de su esencia pasada, deseo que pasa por recuperar el amor de Belle (Dorothy Malone). También su revólver, de pequeño calibre, le diferencia del resto de seres que deambulan por ese territorio mexicano en el que inicia su recorrido en busca de ese pasado que reaparece cuando se presenta en el racho de John Beckenridge (Joseph Cotten), el marido asustadizo de Belle, quien le pide ayuda para transportar su ganado hasta la frontera, donde pretende venderlo para poder empezar de nuevo, al lado de su esposa y de su hija, Missy (Carol Lynney). O'Malley acepta colaborar con dos condiciones: la tercera parte del ganado y Belle, su última esperanza. La aparición de Stribling, a quien O'Malley nunca ha visto, pero de quien sí sabe que le persigue, presagia un enfrentamiento que debe retrasarse como consecuencia del traslado de las cabezas de ganado hasta tierras estadounidenses, donde Stribling pretende hacer valer su condición de representante de la ley. Robert Aldrich construyó El último atardecer alrededor de la figura de Brendon O'Malley, un individuo trágico perseguido por un pasado que le indica que no hay cabida para él en el presente, en el que descubre que Bella nunca volverá a ser aquella adolescente de dieciséis años que habría sido su único amor. Belle ha madurado, se ha casado y no tarda en enviudar, pero también se ha fortalecido para cuidar a su hija Missy, quien se enamora de O'Malley. Dejando a un lado el melodrama, El último atardecer enfrenta a dos hombres opuestos, que son conscientes de que tarde o temprano se producirá su enfrentamiento, no obstante, liman asperezas y unen sus fuerzas para ayudar a Belle en el transporte de las reses, y lo hacen porque ambos están enamorados de ella, pero sólo uno será correspondido. El ocaso de O'Malley se confirma cuando descubre que Belle y Stribling simpatizan más allá de la mera amistad, realidad que borra cualquier atisbo de esperanza para el supuesto villano; pero en ese instante de pesimismo y frustración surge el destello fugaz que significa Missy, vestida con el mismo vestido amarillo que lucía su madre en aquel tiempo pretérito en el que separaron sus caminos. Ese instante evoca el recuerdo y convence a O'Malley para aceptar el amor sincero y juvenil que le ofrece Missy, aunque sólo se trata de una ilusión que se desvanece cuando Belle le descubre una verdad que le atormenta y le acerca, invirtiendo los papeles, al drama de Edipo, cuestión que provoca que acepte definitivamente que ya no hay lugar para él.

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