viernes, 8 de junio de 2012

Hermanos de sangre (2001)


Las producciones bélicas suelen centrarse en momentos puntuales de la contienda, durante los que, por lo general, se observa a un grupo reducido de soldados, ésto sería debido, entre otras circunstancias, al tiempo estimado para el desarrollo de una película, cuya duración máxima apenas alcanza las tres horas; sirvan como ejemplo La gran evasiónEl día más largo, La batalla de las ArdenasUn puente lejano o La delgada línea roja. La posibilidad de alargar su duración es un riesgo comercial que ninguna productora asumiría, de modo que o se realizarían varias partes o sería algo impensable en el cine, y hasta hace relativamente poco también en la televisión, ya que su lenguaje era totalmente distinto al cinematográfico. En el año 2001, Steven Spielberg y Tom Hanks estrenaron una miniserie de diez episodios en la que desarrollaron una historia para la pequeña pantalla donde el lenguaje cinematográfico y el televisivo se fundieron a la perfección. Spielberg (a través de Dreamworks) y Hanks (Playtone) se asociaron con la prestigiosa cadena televisiva HBO (Home Box Office) para llevar a cabo esta superproducción que presenta una estética similar a la expuesta por el propio Spielberg en Salvar al soldado Ryan (Saving Private Ryan) (empezaría a planearse durante el rodaje de la misma). Hermanos de Sangre (Band of Brothers) sigue la campaña europea de la Compañía E, 506 Regimiento, 101 División Aerotransportada durante la Segunda Guerra Mundial (desde Normandía hasta el Nido del Águila de Hitler), aunque la primera parte se desarrolla en un flash-back (recurso utilizado en otros episodios) que muestra el adiestramiento del grupo de jóvenes en el campo de entrenamiento de Taccoa, un año antes de su salto sobre Normandía el día D. El argumento de esta serie-película se basa en el libro escrito por Stephen E.Ambrose, también co-productor ejecutivo y asesor del film, tarea esta última que ya había realizado para Salvar al soldado Ryan (Saving Private Ryan). Ambrose publicó Hermanos de Sangre en 1992, después de recopilar datos y entrevistarse con los supervivientes de la compañía Easy, protagonistas exclusivos de la miniserie. Las andanzas de este grupo de jóvenes paracaidistas se divide en diez partes de aproximadamente sesenta minutos cada una, donde los miembros de la compañía van relevando su protagonismo, creándose de ese modo un relato coral en el cual se descubren las sensaciones y la evolución de esos muchachos que, ansiosos, aguardan a entrar en combate en Uppottery (en el sur de Inglaterra). Sin embargo, a medida que las campañas se desarrollan y las bajas se producen, comprenden que la guerra no es como la habían imaginado cuando se presentaron voluntarios para alistarse en el recién creado cuerpo de paracaidistas. Las campañas se suceden por media Europa: Normandía (perdidos tras el salto), Holanda (la desastrosa operación Market Garden), Bastonía (una batalla infernal dominada por la nieve y por la falta de suministros) o Alemania (el descubrimiento de uno de los campos de exterminio nazi). Durante un periodo que supera el año se observa la intimidad de ese grupo que anteriormente no se conocerían entre sí, pero que a lo largo de su periplo, tanto en el campo de entrenamiento como en los campos de batalla europeos, crearían vínculos que les uniría para siempre, como también para siempre serían las duras experiencias vividas durante la contienda. Hermanos de sangre (Bands of brothers) puede considerarse como una serie, pero no cabe la menor duda de que su intención es la de acercarse al lenguaje cinematográfico, cuestión que se hace evidente en su narrativa o en su puesta en escena. Nombres como Anthony Pratt, diseñador de producción de películas como Michael Collins o Esperanza y Gloria, o Remi Adefarasian, director de fotografía en films como Elizabeth o Match Point, así como con un reparto poco conocido pero que transmite aquello que domina a su personajes (Ron Livingston, Damian Lewis, Donnie Walhberg o David Schwimmer, serían los rostros más conocidos, aunque también asoman en breves papeles los rostros de futuras estrellas como James McAvoy o Tom Hardy), fueron algunos de los responsables de éste gran acierto. El constante relevo de guionistas o de directores en los capítulos (Richard LoncraineTom Hanks, David Frankel Tony To, entre otros) no altera la homogeneidad del material de Ambrose, ya que se trata de una adaptación que tiene un inicio y una conclusión estudiada al detalle, sin perderse en hipotéticas temporadas que arrastrarían un cansancio de ideas que conlleva la repetición de lo ya visto, un riesgo que se ceba con la mayor parte de las series, que en un intento por exprimir la gallina de los huevos de oro, terminan exprimiendo la paciencia de aquel espectador que busca algo más que ver lo mismo una y otra vez, algo que no sucede en Hermanos de Sangre (Band of Brothers), que nunca pierde el norte y en todo momento sabe qué se trae entre manos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario