viernes, 4 de mayo de 2012

Kill Bill: vol.1 (2003)

La cuarta película de Quentin Tarantino también resultó ser la quinta, al estrenar Kill Bill en dos volúmenes distintos. La primera entrega de la sangrienta venganza de la novia (Uma Thurman) muestra la habitual mezcla de géneros que se descubren en las películas de Tarantino, destacando el “chambara”, o cine de samuráis, pero también se descubre comedia, manga, artes marciales o spaguetti western (en varias ocasiones suenan fragmentos compuestos por Ennio Morricone para films de Sergio Leone). La protagonista absoluta de las masacres que se observan sería una novia ensangrentada a quien se da por muerta en la capilla de Dos Pinos, sin embargo, no han acabado con ella, sólo la han enviado a dormir por un periodo de cuatro años, cuatro años en coma en los cuales sufriría vejaciones que descubre cuando despierta. Quentin Tarantino no buscó la solidez argumental, eso es obvio, sino un espectáculo visual en el que se relevan la animación, el blanco y negro o unos vivos colores que realzan su aspecto de "film anime", dentro del cual la violencia y el aire gamberro siempre encuentran hueco. Kill Bill vol.1 vive su mayor explosión de sangre durante el enfrentamiento de la novia con “los 88 maniáticos” de O-Ren (Lucy Liu), una espectacular lucha de katanas que se desarrolla en el interior de un restaurante de Tokyo, poco antes de que la vengativa prometida elimine a la primera de la lista: O-Ren. La novia presenta a este personaje a través de una historia animada, cercana al manga japonés, en la que explica cómo su rival se convirtió en una asesina antes de hacerse con el control de los bajos fondos de la capital japonesa. ¿Por qué mata a O-Ren? ¿Y por qué después (o antes si se sigue la no linealidad de la historia) mata a Vernita Grenn (Vivica A.Fox)? Bill (David Carradine) es el culpable, sólo se sabe eso; la novia ha dejado para el último momento a ese individuo a quien no se ve, pero a quien se escucha en determinados momentos, un hombre que ha sido el causante de la masacre de El Paso, en la que murieron todos menos una prometida embarazada que ha perdido a su B.B. El gusto de Quentin Tarantino por el cine se encuentra resumido en ambas Kill Bill, en los agradecimientos finales se pueden descubrir una lista de nombres que han influenciado en su modo de enfocar sus historias, sin olvidar el cómic o la música, pero también la presencia de actores como Sonny Chiba, quien interpreta el papel de Hattori Hanzo, un samurái forjador de katanas (corrección: el mejor forjador de katanas), retirado por un juramento que rompe cuando “mamba negra”, alias “la novia”, irrumpe en su restaurante de Okinawa y le dice que necesita una espada para matar a Bill. La venganza es el eje central de Kill Bill vol.1, acción dentro de la cual existe cabida para un humor gamberro, sin complejos, que ayuda a que el film no caiga en una sucesión de cabezas y extremidades cercenadas por esa mujer que no se detiene, porque desea vengarse, y parece disfrutar haciéndolo, porque ella también es una asesina, igual que Bill y el resto de la banda, de los cuales ha eliminado a dos, ...y ya sólo le quedan tres.

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