miércoles, 18 de enero de 2012

Gunga Din (1939)

Las aventuras coloniales ubicadas en la India bajo dominio británico durante la época victoriana tuvieron su periodo de mayor esplendor en la década de 1930, en ellas se presentan a miembros del ejército colonial inglés como héroes que se encuentran amenazados por las revueltas tribales en las que poco importa que los insurrectos intenten defender sus tierras o su independencia. De este modo, George Stevens presentó a sus héroes, en concreto, tres sargentos inseparables, que podrían hacerse pasar por una versión de los tres mosqueteros imaginados por Alejandro Dumas (padre), y Gunga Din (Sam Jaffe), un "insignificante" aguador, cuya máxima sería convertirse en soldado. A pesar de que Gunga Din es el título de la película y el título de uno de los poemas más famosos escritos por Rudyard Kipling, la historia no se centra en dicho personaje, sino en la amistad y en las aventuras de esos tres sargentos que ven amenazada su unión, porque Ballantine (Douglas Fairnbanks, Jr.) se encuentra a punto de licenciarse, y lo que es peor, al menos eso es lo que piensan sus camaradas, se encuentra a punto de casarse con Emmy (Joan Fontaine), aunque les daría igual de quien se tratase. Los tres forman un trío indisciplinado, cabezota y marrullero, características que no ensucian el halo heroico y generoso que se pretende, pues siempre se encuentran dispuestos a sacrificarse por un amigo o por su regimiento. Como héroes que son, luchan sin perder la sonrisa ni su sentido del humor, pero no son invencibles, porque les falta ese aguador que pronto formará con ellos un cuarteto que se enfrentará al terrible Guru (Eduardo Ciannelli) y a sus fanáticos estranguladores. La presencia silenciosa de Gunga Din ha pasado desapercibida para todos salvo para Cutter (Cary Grant), quien lo descubre realizando la misma instrucción que los soldados. Desde ese instante Cutter mantiene una relación más personal con él, quizá porque le ha caído simpático o quizá porque le ha señalado el paradero de un templo de oro; y sabiendo como es este sargento, no sorprende que la codicia le tiente y se adentre en el templo de los asesinos que rinden culto a la diosa Kali, los mismos que están sembrado de cadáveres la zona. Tras haber conseguido, mediante medios nada ortodoxos, que Ballantine les acompañe en la misión, Cutter va más allá e, inconscientemente, consigue al caer prisionero que su amigo se reenganche para poder salvarlo, condición que McChesney (Victor McLaglen) le exige para mantener el grupo unido. También gracias a la valentía de Cutter, Gunga Din escapa y advierte a los dos amigos del peligro que corre el tercero en discordia. Sin pensar en las consecuencias acuden al rescate, tampoco tienen en cuenta que sólo son dos soldados y un aguador frente a centenares de asesinos que les aguardan, como también esperan al grueso del ejército británico; y ese será el momento en el que brille la figura de Gunga Din, porque él se convierte en el héroe que se sacrifica por sus amigos y por el sueño de ser un buen soldado. La aventura de Gunga Din se encuentra repleta de peleas, de humor, de camaradería y de épica, elementos necesarios para realizar una entretenida producción, que en su momento fue una diversión por todo lo alto, incluso ahora lo es, aunque haya perdido parte de su frescura y de su impacto visual, pero esas son cuestiones menores que se superan con complicidad y ganas de pasar un rato entretenido, porque, ante todo, Gunga Din es una excelente película de aventuras.

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