lunes, 26 de diciembre de 2011

La tragedia de Louis Pasteur (1936)


El cine es un buen medio para acercarse a figuras relevantes de la historia, siempre que se tenga en cuenta que lo que se verá no tiene porque ser un estudio fidedigno de ese personaje en cuestión. Partiendo de la premisa de que toda película que recree la vida de un ser real se toma sus licencias, habría que decir que resulta interesante descubrir como directores del talento de William Dieterle se tomaron la molestia de acercar al público a personajes como Louis Pasteur (Paul Muni), el personaje central de La tragedia de Louis Pasteur (The story of Louis Pasteur), una excelente muestra de como realizar un biopic sin que el ritmo del film decaiga. William Dieterle tuvo el acierto de centrarse en varios momentos concretos, dejando que fuese la propia acción la que presentase la personalidad de un hombre que se encuentra enfrentado a cuantos le rodean, pues él es un visionario, o más bien un hombre abierto a nuevas opciones, todo lo contrario a los académicos que le rechazan y que le consideran un hombre carente de aptitudes. ¿Por qué este rechazo? Pasteur afirma que los microbios no se producen tras la enfermedad, sino que ellos son los causantes de las mismas, por ese motivo se centra en la investigación que le permitiría descubrir la vacuna contra el cólera y posteriormente la de la rabia o hidrofobia. Sin embargo, la vida de este brillante químico no resulta un camino de rosas, pues son muchos los obstáculos que debe superar para que se reconozca su trabajo, que sería un avance para toda la humanidad, incluso para aquellos que como el doctor Charbonnet (Fritz Leiber) le rechazan si prestar atención a las posibilidades que los descubrimientos de Pasteur proporcionarían a la medicina. William Dieterle dejó en un segundo plano la vida personal de este hombre, realizando un pequeño esbozo de su relación matrimonial con Marie Pasteur (Josephine Hutchinson) y permitiendo un pequeño espacio para el romance entre su hija Annette (Anita Louise) y uno de sus colaboradores, el doctor Martel (Donald Woods). La tragedia de Louis Pasteur (The story of Louis Pasteur) sería un acercamiento a la obra de ese investigador incansable que dedicaría gran parte de su vida a la lucha contra seres microscópicos en los que muchos de los grandes doctores de su época no creían, como tampoco creían en la necesidad de lavarse las manos antes de atender a un paciente o en la obligación de esterilizar un instrumental que había sido utilizado con anterioridad, cuestiones que en la actualidad se dan por sabidas y por básicas, pero que en el siglo XIX tan sólo este hombre supo ver y exponer a pesar de las trabas con las que se encontraría hasta que sus descubrimientos fuesen aceptados en el ámbito de la ciencia y de la medicina, por unos hombres condicionados por la tradición médica que les dificultaría aceptar las nuevas posibilidades que presentaría y demostraría Louis Pasteur.

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