sábado, 29 de octubre de 2011

Midnight in Paris (2011)

¿Esta haciendo lo que realmente desea hacer o simplemente deja que la vida decida por él?, además, ¿por qué no pudo haber nacido en otra época? serían dos de las preguntas que se repiten en el cerebro de ese escritor frustrado por un trabajo y una existencia que empieza a descubrir que no resulta como había deseado, quizá las preguntas se repitan porque precisa respuestas que le proporcionen la valentía necesaria para reconocer que ni su trabajo como guionista ni su relación con Inez (Rachel McAdams) le satisfacen. Gil (Owen Wilson) es un hombre que lamenta no haber nacido tiempo atrás, a ser posible en una época que le permitiese vivir en los años veinte parisinos, cuando la capital francesa desbordaba una vitalidad intelectual y artística que atraía a todos aquellos que aspiraban a desarrollar su talento y a vivir en el centro cultural del mundo. Sin embargo, Gil pertenece al tercer milenio, un pequeño contratiempo que le aleja de ver cumplido su deseo; a él le ha tocado vivir en una época en la que se encuentra a tipos tan pedantes como Paul (Michael Sheen), un sabelotodo que semeja ejerce cierta influencia en Inez, quizá porque ella tampoco esté plenamente convencida de su relación con Gil, en quien no descubre aquello que le atrae de un personaje tan engreído como repelente. Pero gracias al derroche de ingenio e imaginación de Woody Allen, París se convierte en esa ciudad mágica en la que todo puede ocurrir, incluso viajar a un pasado idealizado, en el que Gil descubre a los genios que ha admirado, tipos como: Scott Fitzgerald (Tom Huddleston) y su esposa Zelda (Alison Pill), Ernest Hemingway (Corey Stoll), Salvador Dalí (Adrien Brody), Pablo Piccaso (Marcial Di Fonzo Bo) o Luis Buñuel (Adrien De Van), a quien le ofrece la idea que hará posible El ángel exterminador, aunque Buñuel no la comprenda en ese instante, pero sobre todo, se encuentra con Adriana (Marion Cotillard), la mujer que embriaga sus sentidos y le hace dudar de su relación con Inez, quien cada vez que Gil retorna al presente se muestra más superficial y más distante. Midnight in Paris se inicia de un modo que recuerda a los primeros compases de Manhattan, sustituyendo la fotografía en blanco y negro de la Gran Manzana por las imágenes de un París lleno de colorido, en el que posteriormente se desatará la lluvia, porque para Gil, la lluvia embellece a esa ciudad en la que desearía vivir, y en la que vivirá la experiencia más increíble de su vida. La aparición de un vehículo le permitirá recorrer ese París al que tanto había deseado pertenecer y su sorpresa será mayúscula cuando descubra que puede tutear a sus referentes culturales, convirtiéndose en uno más entre ellos. Gracias a ese continuo ir y venir en el tiempo descubre aspectos que no había imaginado con anterioridad, al tiempo que plantea, como buen personaje de Woody Allen, las cuestiones que le preocupan, encontrando las más diversas opiniones entre unos genios, que también tienen sus problemas y sus dudas. ¿Sería posible amar a dos mujeres a la vez? esta nueva cuestión se suma a las anteriores, cuando reconoce la atracción que siente hacia Adriana, en su mente ella ha sustituido a Inez, quien pasa a un segundo plano, circunstancia que provoca un paulatino reconocimiento de sus verdaderas emociones, porque Gil comprende un hecho que expone de este modo: el presente es algo insatisfactorio porque la vida es insatisfactoria, circunstancia que ocurriría en cualquier pasado porque acabaría siendo presente, por lo tanto, no existe mejor opción que aceptar vivir en el presente; un hallazgo que le proporciona si no las respuestas a sus dudas si la valentía necesaria para decidir su camino.

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