jueves, 13 de octubre de 2011

Los pájaros (1963)

Se puede decir de Los pájaros (The birds) que es una de las obras más extrañas, personales y angustiosas de Alfred Hitchcock, un film que toma como eje el inexplicable ataque de unos pájaros, hasta entonces inofensivos, que someten a sus protagonistas a un estado de terror y ansiedad que descubre algunas de las carencias afectivas y psicológicas que han ocultado en el interior de su mente. Si Melanie Daniel (Tippi Hedren) hubiese reconocido al tipo de los perros con quien se cruzó antes de entrar en la pajarería, seguro que se habría planteado desaparecer de la pantalla para no sufrir la pesadilla que se augura cuando observa la multitudinaria bandada de pájaros sobre el cielo de San Francisco. La pesadilla surrealista se confirma cuando Melanie, pretendiendo sorprender a Mitch (Rod Taylor), el hombre que ha llamado su atención en la inofensiva pajarería, le sigue hasta Bodega Bay, donde aquél acude cada fin de semana para visitar a su madre (Jessica Tandy) y a su hermana pequeña, Cathy (Veronica Cartwright). En un primer momento Melanie se muestra superficial, coqueta y consentida, pero a medida que se relaciona con Mitch y su familia, o con Annie Hayworth (Suzanne Pleshette) (la profesora del pueblo y antigua novia de Mitch) se descubre distinta; y no porque le haya atacado una gaviota kamikaze, sino porque es la rubia elegida por Alfred Hitchcock, aquel que paseaba con los perros, y quien con su conocimiento del suspense creó una atmósfera que pasa de ser agradable a turbia y desconcertante. La sensación de amenaza ha sustituido a la idílica paz que se respiraba en el pueblo, sin embargo, no se concreta, pero tampoco desaparece. De ese modo transcurre lo que podría considerarse la primera parte de Los pájaros (The birds), durante la que se muestra la tranquilidad dominante en el pueblo al que Melanie llega atraída por la personalidad de un hombre con quien mantiene un duelo dialéctico, que no sería más que una señal de mutua atracción. No ocurre lo mismo con Linda, la madre, pues ésta se muestra fría y distante con la desconocida, consciente de que su hijo siente algo por esa mujer cuya reputación de niña consentida no escapa a la prensa. Mientras, ninguno presta demasiada atención a los pájaros que se agrupan por los alrededores, como si estuviesen planeando algo más que un simple ataque. Cientos de pájaros, cargados de odio, lanzan su ataque sin previo aviso, aunque en un principio son muchos los que se muestran escépticos ante la increíble noticia de un ataque aviar organizado. El suspense es total, mantiene atrapado a sus protagonistas, como también atrapa al espectador que aguarda, compartiendo silencio y angustias, al próximo picotazo que podría producirse en cualquier instante, porque en el patio del colegio, mientras Melanie fuma un cigarrillo se han congregado unos cuantos cuervos cabreados, ¿quién sabe por qué?. 

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