domingo, 2 de octubre de 2011

Ciudad de vida y muerte (2009)

El horror, los abusos y la muerte son los protagonistas de Ciudad de vida y muerte (Nanjing! Nanjing!), una recreación de la masacre ocurrida en Nanking, China, en 1937. Pero antes del suceso narrado en la película de Lu Chuan, el imperio japonés llevaba años expandiéndose por Asia y las islas del Pacífico con la única idea de conquistar un espacio que le proporcionase las materias primas que precisaba un país superpoblado y la supremacía que buscaba la élite militar que lo gobernaba, lo cual produjo el inevitable enfrentamiento entre el ejército nipón y las fuerzas chinas, peor preparadas y equipadas. Como consecuencia de su superioridad táctica, las tropas japoneses no encontraron resistencia y no tardaron en tomar la capital. El film de Lu Chuan se centra en ese preciso momento, cuando el ejército de ocupación toma las calles de una ciudad destrozada por las bombas y los combates, mientras, los supervivientes se esconden y pequeños focos de resistencia se enfrentan al enemigo. Los soldados japoneses patrullan por las calles en busca de soldados chinos, ese es el primer contacto con la masacre que continuará durante las siguientes dos horas. Ciento veinte minutos sobrecogedores, donde el horror, la violencia irracional y la muerte dominan el encuadre, en Nanking nadie se encuentra a salvo, ni siquiera en la zona de seguridad habilitada por los representantes internacionales. La primera matanza es aterradora, todos los soldados que se han rendido o sido capturados son asesinados, fusilados o enterrados vivos, una recreación que realmente anima a mirar hacia otro lado. Sin embargo, el horror no se detiene cuando sólo quedan civiles, sino que parece recrudecerse y se convierte en una de las mayores inhumanidades que se hayan visto en la pantalla. La cámara deambula por esas calles destruidas, y por las casas donde se encuentran unos ciudadanos atemorizados, que en el caso particular del señor Tang (Wei Fan) intenta ganarse la amistad de las fuerzas de ocupación para proteger a los suyos, incluso llegando a traicionar a sus paisanos. Además de este aterrorizado ciudadano, Ciudad de vida y muerte se centra en varios protagonistas, pero siempre para mostrar ese barbarie inexplicable y vergonzosa que Kadokawa (Hideo Nakaizumi) observa en silencio, este soldado japonés descubre la crueldad y el terror con el que someten a unos seres humanos condenados a sufrir todo tipo de vejaciones. No obstante Kadokawa, se mantiene impasible, aunque a veces su rostro parece advertir que ya no soporta tanta injusticia, pero continúa observando mientras las mujeres son forzadas a satisfacer las necesidades de los soldados; una vez más el cuerpo se siente incómodo ante unas imágenes que lo dicen todo. Miss Jiang (Yuanyuan Gao) sufre cuando se ve en la obligación de pedir cien voluntarias a la fuerza, porque de lo contrario todos morirán, con el sacrificio de ese centenar de mujeres puede que los niños y otros muchos sobrevivan. Las lágrimas y los silencios son elocuentes, ¿qué se podría decir en una circunstancia de tal magnitud? Como dice Kadokawa: Al final vivir es más difícil que morir, sobre todo si ha participado en una barbarie de dimensiones tan grotescas.

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