miércoles, 12 de octubre de 2011

Al final de la escapada (1959)

Junto con Los cuatrocientos golpes de François Truffaut e Hiroshima, mon amour de Alain Resnais, Al final de la escapada (Â bout de souffle) fue el arranque de la Nouvelle Vague. En ella Jean-Luc Godard rompió con la narrativa habitual para presentar la historia de un amor imposible entre un joven criminal y la mujer a quien cree amar, para ello intercaló, de manera inusual y deslavazada, planos cortos con otros demasiado largos, donde cobran mayor relevancia los momentos de intimidad que comparten los amantes, quedando en un segundo plano los hechos que rodean al asesino y su supuesta fuga. El inicio del film presenta a Michel (Jean-Paul Belmondo), ese joven rebelde, que vive sin aliento y que en poco menos de cinco minutos disparará contra el policía que le persigue, dando así pistoletazo de salida a una escapada que se detiene cuando el prófugo se presenta delante de Patricia (Jean Seberg), la joven americana que mantiene su cerebro ocupado. Ninguno de los dos sabe a ciencia cierta si se aman, pero lo que sí advierten es la mutua atracción que les impulsa a compartir una especie de retiro romántico, en el que ambos muestran su carácter, sus dudas, sus debilidades... Al final de la escapada no es una película típica y resulta difícil de clasificar dentro de un género en concreto, ¿policíaco? ¿drama? ¿film de ensayo? Posiblemente todos o ninguno, pero la opera prima de Jean-Luc Godard se mostró como una película transgresora que sentaría las bases que guiarían el cine de uno de los más atípicos cineastas de la generación nacida bajo el auspicio de Cahiers du Cinéma, y que ejercería una notable influencia en el cine posterior a su estreno, en ella se encuentra una especie de ruptura con lo establecido, utilizando la filmación con la cámara en mano o el abuso de los saltos de un plano a otro, sin aparente homogeneidad; además, ya se aprecia que el guión es una herramienta que se debe supeditar a la creatividad y al desarrollo de las necesidades que surgen durante el rodaje, así pues se trataría de conseguir un film vivo, como sus dos protagonistas; dos personas marcadas por la incertidumbre creada por la atracción que sienten.

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