jueves, 1 de septiembre de 2011

La Vía Láctea (1969)

Luis Buñuel realizó una personal reflexión sobre el catolicismo y las bases que lo sustentan; para ello se basó en textos extraídos de la biblia o escritos de teólogos clásicos y modernos. Inicialmente se muestra como pretexto el viaje de dos peregrinos a la ciudad de Santiago de Compostela, donde supuestamente se encuentra la tumba de uno de los Apóstoles de mismo nombre. Así pues, los primeros minutos de metraje los dedica a explicar qué es el camino y por qué recibe el nombre “Campo de Estrella”. Este principio podría hacer pensar, si no se conociese el pensamiento del autor, que la película alabará la fe que impulsa a miles de peregrinos a realizar el Camino; sin embargo, no tarda en descubrirse que el director aragonés no toma ese camino, sino que realiza un exhaustivo repaso al catolicismo y a las creencias en las que se basa desde una perspectiva crítica, descreída y puede que hasta cínica, similar a la realizada en El fantasma de la libertad (en este caso analizaba el bienestar de una clase social engañada por su propia condescendencia). El film se plantea desde diferentes momentos históricos que hacen referencia a Jesús, a la Inquisición o a la herejía (constante en el catolicismo), entre otras cuestiones que van presentando numerosos personajes con quienes se encuentran los peregrinos en su caminar hacia Santiago. Según se plantea en La Vía Láctea (La Voie Lactee), las ideas que sostienen a la religión han sido falseadas al gusto de aquellos quienes la han utilizado para mantener el control sobre una masa que ignora y acepta las verdades que alguien decide. ¿Ha sido adulterada la verdad a lo largo de los siglos? ¿Han sido correctos los métodos utilizados para hacerla prevalecer sobre otras? ¿Quien la posee y quien no o tan sólo existen verdades a medias? Luis Buñuel parecía estar convencido de que ni los propios teólogos eran capaces de explicar o demostrar la existencia de Dios, así como dar un sentido comprensible a dogmas de fe como podría ser el caso de La Santísima Trinidad. Buñuel, en colaboración con Jean-Claude Carriére, amigo y habitual guionista en su etapa francesa, realizó una película poco convencional, más cercana al ensayo que a la ficción. La Vía Láctea resulta un film que extraña a muchos, disgusta a algunos, e invita a la reflexión de aquellos que posean la facultad de pensar por sí mismos y sacar sus propias conclusiones, que ni tienen que coincidir con las suyas ni ser opuestas.

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