viernes, 2 de septiembre de 2011

J.F.K. caso abierto (1991)

El asesinato de John Fitzgerald Kennedy fue un hecho que para algunos no quedó aclarado, la mayoría se conformó con la versión oficial de la Comisión Warren: el asesino fue un sólo hombre, Lee Harvey Oswald (Gary Oldman). Sin embargo, Jim Garrison (Kevin Costner), fiscal de Nueva Orleans, es uno de esos individuos a quienes las conclusiones oficiales no han convencido porque ha descubierto anomalías, pruebas inconclusas y detalles que apuntan hacia una conspiración para deshacerse de un presidente que pretendía cambiar el rumbo político y militar de la nación; que Garrison basa en el acercamiento al gobierno soviético para poner fin a la peligrosa Guerra Fría. ¿Mafia? ¿C.I.A.? ¿anticastristas? ¿el ejército? ¿fabricantes de armas? ¿todos? ¿ninguno? Son preguntas que no importan, le dice un ex-militar (Donald Sutherland), porque la que realmente importa es por qué, no quién. Garrison y su equipo investigan, encuentran pistas y testigos que les conducen hacia una hipotética verdad, sin embargo los testigos mueren o cambian de opinión, circunstancias que apuntan a un complot que alcanza a las grandes instituciones del país. La teoría de Oswald como asesino resulta increíble, cuestión que no pasa desapercibida para el fiscal (y para su equipo), sobre todo tras el asesinato del sospechoso, 48 horas después del asesinato de J.F.K. Este nuevo crimen impide la realización del juicio; ¿qué se habría descubierto de haberse celebrado la vista?. La falta de notas del interrogatorio al sospechoso, tras unas doce horas encerrado; la aparición de una conexión entre Oswald y la C.I.A; los intereses en Cuba; la carrera armamentística o la intervención estadounidense en el conflicto vietnamita, son algunas de las circunstancias que confieren al caso contradicción y oscurantismo. Tres años después de la muerte de Kennedy, el fiscal se decide a descubrir la verdad de los hechos; no lo hace por prestigio o por falsedad, sino porque la verdad debe prevalecer en un país que merezca considerarse una gran nación. La verdad de Garrison apunta a una conspiración en las más altas esferas del país, un golpe de estado encubierto por la muerte de Kennedy, un asesinato que lo cambió todo; la retirada de Vietnam se tornó en un envío masivo de tropas, las compañías armamentísticas continuarían obteniendo beneficios, la guerra fría seguiría y los comunistas continuarían siendo el enemigo contra quien luchar y contra quien amedrentar a una población que desconoce y no necesita conocer. Oliver Stone se atrevió con un thriller que conjuga realidad e hipótesis, una que involucraba a los grandes organismos de seguridad y poder, en un asesinato que eliminaría el obstáculo que les apartaba de sus intenciones. Los documentos sobre Oswald y sobre el caso se guardaron en secreto, y no serán desvelados hasta después de 2029, aunque según las palabras del incansable Garrison de Stone es posible que la fecha sea retrasada. Toda la información e investigación que se llevó a cabo no pudo aclarar un hecho que conmovió al mundo; la comisión encargada para la resolución, la Comisión Warren obvió muchas circunstancias y presentó una conclusión que inculpaba a un hombre que podría haber sido la cabeza de turco de un complot que de descubrirse podría hacer tambalear los cimientos del país, por ello se debe evitar a toda costa que Jim Garrison consiga que se abra un caso que a nadie interesa recordar. J.F.K. caso abierto (J.F.K.) es una excelente combinación de realidad documental y teoría de la conspiración, que presentan uno de los hechos más terribles de la historia de Estados Unidos, así como la lucha del único hombre que intentó llevar a juicio un caso que nunca fue investigado ni presentado ante los tribunales.

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