domingo, 7 de agosto de 2011

Winchester 73 (1950)

En un primer momento Winchester 73 iba a ser dirigida por Fritz Lang y producida bajo el sello de su productora Diana Pictures, sin embargo, el cineasta centroeuropeo se desligó del proyecto una vez finalizado el guión, que no le convenció. Dos años después la Universal recuperó el proyecto y Anthony Mann asumió la responsabilidad de dirigirlo y Borden Chase y Robert L.Richards de reescribirlo, bajo la producción de Aaron Rosenberg. El éxito de Winchester 73 significaría el inicio de la colaboración entre director, productor y el primero de los guionistas en una magnífica serie de westerns. El film presenta una estructura circular cuyo radio de acción viene marcado por un rifle de repetición, único entre un millar, que será entregado al ganador del concurso de tiro que se celebra en la ciudad de Dodge City. Esta competición que celebra en 4 de Julio reúne a los mejores tiradores, todos y cada uno de los concursantes anhelan esa joya mortífera que se entregará al ganador y que únicamente poseen el presidente Grant y Buffalo Bill Cody. Pero Lin McAdam (James Stewart) no participa por el premio, lo hace porque busca a un hombre. Utilizando el arma como excusa y la venganza como argumento, Anthony Mann realizó un soberbio western cuya área circular es trazada por el devenir de un Winchester que pasa de mano en mano y le permite reunir gran parte de la temática del género en algo más de hora y media. Lin y High Spade (Millard Mitchell) llegan a Dodge City, buscan a ese tipo a quien persiguen desde mucho tiempo atrás. Lo primero que observan al desmontar es al sheriff expulsando del pueblo a una cantante, Lola (Shelley Winters), primer tópico con el que se enfrenta el film, una mujer rechazada por su condición laboral, sin tener en cuenta sus sentimientos. Esta situación provoca que Lin, en un arrebato de cortesía caballeresca, se enfrente verbalmente al oficial, quien resulta ser el famoso Wyatt Earp (Will Geer), quien, además de encargado de hacer cumplir la ley, es el juez del concurso en el que Lin se inscribe porque sospecha que el hombre que busca participará en él. No se equivoca, Dutch Henry Brown (Stephen McNally) se encuentra en el bar, su primer enfrentamiento se manifiesta tenso, violento y gracias a la normativa local que prohíbe llevar armas no se matan allí mismo. El concurso de tiro sirve para medir la destreza de ambos competidores, quienes desde el principio se muestran muy superiores a los demás. El estilo de disparar de Dutch y de Lin es similar, han aprendido de un maestro común, aquel a quien Dutch asesinó por la espalda. El concurso prosigue, no hay un claro vencedor, hasta que, finalmente, Lin McAdam resulta vencedor. Dutch no se conforma, el winchester debe ser suyo y, con ayuda de dos compinches, ataca al legítimo vencedor a quien roba el arma, tras dejarle semiinconsciente. La rueda se ha puesto en movimiento, Dutch y los suyos huyen de Dodge City sin armas y sin balas, pero con un rifle codiciado por todo aquel que lo observa. Joe Lamont (John McIntire), traficante de armas, lo desea y fuerza la situación para que Dutch Henry se lo juegue a las cartas. El segundo cambio de dueño ilegítimo se ha producido, y no tardará en producirse un tercero. Suceso que acontece cuando el traficante se reúne con los indios para negociar una venta de armas. Young Bull (Rock Hudson) descubre la joya y cae ante su embrujo, ante la negativa de Lamont a entregárselo decide tomarlo por la fuerza. Mientras los intercambios se suceden, Lin no ha descansado y, en compañía de su fiel amigo, reemprende la persecución. No quiere perderle, nunca lo había tenido tan cerca como hasta ese momento. Su mente no puede pensar más que en el asesino de un hombre bueno, a pesar de las advertencias de High Spade, amigo y conciencia. El deambular del winchester 73 aún no ha concluido, el círculo debe cerrarse y para que eso se produzca el rifle debe pasar por varias manos más. Lo sostiene el joven toro, un jefe indio que pretende atacar a un destacamento de caballería al que han sitiado, los mismos que reciben a Lola y a Steve Miller (Charles Drake), su prometido cuyo valor se había manifestado instantes antes. Cercados y sin armas de repetición, los soldados encuentran en otra inesperada pareja, la formada por Lin y Spade, a dos valiosos aliados. Tras el enfrentamiento con los indios el rifle pasa a las manos de Steve, pero queda claro que por poco tiempo, pues semeja un arma maldita. Así pues, Waco Johnny (Dan Duryea) la quiere, y está dispuesto a cualquier cosa para conseguirla. Waco es un atracador, un asesino y uno de los socios de Steve, pero también de Dutch Henry, circunstancia que indica que el compás esta finalizando su trazo. Winchester 73 deambula por la venganza, la amistad, los ataques indios, la caballería, los delincuentes sin escrúpulos, la persecución implacable a través de un territorio hostil que inevitablemente tiene y debe finalizar en un enfrentamiento entre dos hombres antagónicos, cuya tragedia va más allá del simple odio. Anthony Mann no desaprovechó la oportunidad para condensar en este clásico los tópicos de un género que se convertiría en el nuevo rumbo de su carrera como director, dentro del cual realizaría varias joyas más.

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