lunes, 15 de agosto de 2011

Caravana de paz (1950)


Cualquier western de John Ford es una excepcional muestra de sencillez y maestría narrativa, Caravana de Paz (Wagon Master) no es una excepción, y permitió al director de origen irlandés rodar, una vez más, en un espacio abierto que era muy de su gusto, el Monument Valley. Por este paraje reconocible deambula la caravana de mormones liderada por Elder (Ward Bond), un hombre que pretende alcanzar su destino con la ayuda del Señor. Sin embargo, Travis (Ben Johnson) y Sandy (Harry Carey, Jr.) son dos tratantes de caballos que no creen que eso sea posible, y temiendo lo peor deciden guiar al grupo en un viaje hasta el valle del río San Juan. Esta noticia es bien recibida por casi todos los miembros de la expedición, ya que ese par de enviados de la providencia conocen el terreno y los peligros que se pueden presentar, sobre todo la falta de agua y los indios. No obstante, el verdadero enemigo no se presenta en ninguna de esas dos posibilidades, sino en un grupo de forajidos que huye de la ley y que considera una buena idea viajar en una caravana de mormones desarmados y pacíficos. De este modo, la amenaza real viaja entre ellos, representada en esa familia de asesinos que les necesita para alcanzar el objetivo de ponerse a salvo, pero a nadie se le escapa que cuando eso suceda ya no serán necesarios, y entonces, ¿qué?. John Ford construyó un western de exteriores, que presenta a un grupo de colonizadores que persiguiendo un sueño no dudan en atravesar los parajes más inhóspitos para alcanzar una nueva vida en un nuevo lugar lleno de promesas. En esta ocasión los colonos son un grupo de pacíficos mormones, sin armas con las que defenderse de posibles ataques, lo cual aumenta el riesgo de la misión. Sin embargo, la confianza en la ayuda de un ser supremo les infunde ese ánimo que de otro modo no encontrarían, mas serán dos hombres quienes les guíen y ayuden. Además de la aventura de estos viajeros, Caravana de Paz presenta una historia muy del gusto de John Ford, producida bajo el sello de su productora Argosy Pictures, en la que recrea parte de las constantes de su cine, que comenzarían por un reparto compuesto por rostros habituales en su filmografía, así como la participación del guionista Frank Nugent en la escritura del libreto, una excelente fotografía a cargo de Bert Glennon, un rodaje exterior que le permitiese disfrutar de la libertad que suponía estar en contacto con un medio natural que era un personaje más de sus películas o una narración que le sirve para presentar situaciones cómicas, de amistad o de romance que, en esta ocasión, se observa en la atracción-rechazo entre Travis y Denver (Joanne Dru), así como los peligros que se presentan ante esos hombres y mujeres que ayudaron a construir una nación.

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