lunes, 4 de julio de 2011

Salvar al soldado Ryan (1998)

Probablemente, Salvar al soldado Ryan (Saving private Ryan) posee el desembarco de Normandía más espectacular, sangriento y real filmado desde la ficción. Steven Spielberg narra, valiéndose de un impresionante despliegue de medios (que se descubren en el sonido, el diseño, la fotografía, el montaje, ...), un vertiginoso desembarco que inicialmente presenta el miedo de esos soldados que saben que van a morir, tan pronto como las barcazas alcancen la orilla. La cámara se centra en los rostros de esos jóvenes anónimos que desean vivir, pero que no les queda más alternativa que saltar al agua para intentar tomar una posición defendida por un enemigo atrincherado que les aguarda. Las balas, las explosiones, los primeros cadáveres, antes incluso de poder intentar poner un pie en el agua, muestran unas imágenes de una crudeza que hablan por sí mismas. Los hombres que logran alcanzar la orilla se ven bombardeados por un fuego constante que les destroza, les hiere o acaba con ellos. Las imágenes enseñan ese dolor, esa sanguinaria lucha por llegar hasta un lugar que les permita poder atacar y ponerse a salvo. Son hombres desesperados, tanto por el miedo que les aferra desde el interior como por el miedo y muerte que se observa a su alrededor. De entre todos estos condenados destaca la presencia del capitán Miller (Tom Hanks), un oficial competente, a quien sus hombres siguen sin dudar y que únicamente intenta realizar su cometido, tomar la posición y abrir el camino. No sin bajas y con mucho sufrimiento consiguen dejar atrás un mar de sangre en el que muchos compañeros han perecido. Sin lugar a dudas, el arranque del film atrapa, estremece y prepara al espectador para acompañar a un grupo reducido de soldados en busca de un sólo hombre; el soldado James Ryan (Matt Damon). ¿Por qué deben encontrar a este hombre? La familia Ryan compuesta por cuatro hermanos, todos ellos enviados a combatir, se encuentra tras el desembarco con un sólo miembro con vida: James. Esta cuestión motiva a las autoridades militares a repatriarlo de inmediato, ya que es el único hijo que puede regresar al hogar materno. La intención es de una nobleza generosa, salvo que para que se realice se debe poner en juego la vida de ocho hombres fatigados por la lucha y por las circunstancias que se producen en la misma. ¿Es lícito ofrecer la vida de ocho para salvar una? En un principio los componentes del pelotón no le encuentran sentido, la misión es un sólo hombre, algo que no comprenden porque ese mandato lleva implícito ofrecer sus propias existencias por un desconocido del que nada saben. ¿Merece Ryan su sacrificio? Acaso ¿no tienen todos una madre que aguarda su regreso?, se quejaría el soldado Reiben (Edward Burns). A medida que avanzan por una Francia ocupada, se van encontrando con tropas desperdigadas y masacradas, así como con situaciones que no se producirían en una contienda utópica regida por un código de honor. Desde el principio se descubre la violencia y el odio que se desata en el combate, que se transforma en actos amorales e incluso criminales como puede se la matanza de soldados enemigos que pretenden rendirse tras la conquista de la playa. La guerra puede con los hombres, les marca, les afecta emocionalmente y finalmente les transforma. Esa sensación de alejarse de lo correcto, de vivir en un mundo sin justicia y de encontrarse en la obligación de seguir unas normas de conducta ajenas a su ética provocan que Miller se tome la misión de encontrar a Ryan como algo personal, el derecho de regresar a casa, porque cada vez que mata se encuentra más lejos del hogar. Salvar la vida de Ryan significa su redención y la de todos los miembros de ese grupo de compañeros que han sufrido juntos, que temen juntos y que se han convertido en una especie de Hermanos de sangre (título de la magistral miniserie impulsada por Steven Spielberg y Tom Hanks, que vendría a ser un perfecto complemento de Salvar al soldado Ryan). Ganarse el perdón es el motor que les impulsa a continuar y a permanecer en un lugar que significa muerte, pero lo hacen porque desean que algún día, cuando miren hacía atrás, puedan decir que salvar al soldado Ryan fue lo único que pudieron sacar en limpio dentro de un universo de muerte y destrucción. Ganarse el derecho de volver a casa se convierte en su fuerza, en su misión, ya no es la obligación exigida por el mando, sino su propia decisión.

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