lunes, 25 de julio de 2011

El señor de los anillos (2001-2003)

Realizar una adaptación cinematográfica no resulta una tarea sencilla, y menos aún si la novela en la que se basa posee numerosos personajes, situaciones, lugares y una extensión que necesitaría muchas horas de metraje para aproximarse con un mínimo de respeto al título original. ¿Qué eliminar? ¿Qué cambiar? ¿Cómo construir un mundo ideado en una mente que ya ha dado imagen a sus paisajes y a sus habitantes? Éstas y otras muchas preguntas se amontonarían en la cabeza de Peter Jackson cuando tomó la decisión de llevar a cabo una de las adaptaciones catalogadas como imposibles. El señor de los anillos de Peter Jackson no es El señor de los anillos de J.R.R.Tolkien, pero, ¿para qué tendría que ser igual si ya existía el original literario? Partiendo de la premisa de que no podría ser una fiel filmación de la obra narrativa, se puede decir que Peter Jackson salió airoso tras la realización del magno y complicado proyecto que le llevó a recrear La Tierra Media. El reconocimiento a su labor llegó con una multitud de premios, concedidos a la última entrega de una trilogía que no lo es, puesto que en realidad se trata de una sola película que por razones de tiempo, distribución y monetarias se dividió en los tres diferentes títulos que hacen referencia a las partes de la novela de Tolkien. La comunidad del anillo, Las dos torres y El retorno del rey forman una de las trilogías más famosas de la historia, más de diez horas de película en las que se presentan a unos personajes, tan famosos como cualquier estrella mediática, que deben combatir las fuerzas del mal, lideradas por Sauron. La épica, la fantasía y la emoción forman parte de cada una de las tres entregas que avanzan por una Tierra Media que se presenta de manera espléndida, gracias a la excelente fotografía de Andrew Lesnie, al diseño de producción de Grant Major y a la soberbia banda sonora a cargo de Howard Shore, compositor que acertó de pleno al encontrar unos temas que se ajustan a la perfección a las diferentes fases y facciones que se presentan a lo largo de la odisea que conduce a Frodo (Elijah Wood), Sam (Sean Astin), Gandalf (Ian McKellen), Aragorn (Viggo Mortensen) y demás compañeros por diferentes caminos de un basto territorio, donde se enfrentarán a ellos mismos y a numerosos peligros que amenazan al mundo de los hombres. En las tres producciones se aprecian cambios considerables con respecto al original literario, se acortaron situaciones, incluso eliminado, asimismo, algunas frases, momentos o fragmentos sufrieron cambios cronológicos, del mismo modo que desaparecieron personajes o se recortó-aumentó su importancia, sin embargo, no son fallos, son aspectos que exige una adaptación cinematográfica; conscientes de ello, el director y las guionistas, Fran Walsh y Philippa Boyens, estudiaron hasta el último detalle para guardar la mayor fidelidad a la rica e imaginativa obra de Tolkien, pero convirtiéndola en una aventura cinematográfica que no decepcionase ni a profanos ni a seguidores de la saga del anillo.

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