jueves, 2 de junio de 2011

Mientras Nueva York duerme (1956)

Una ciudad, Nueva York, un asesinato en la noche, un periódico, un periodista sin ambiciones de poder, tres hombres que pretenden conseguirlo, la muerte del magnate que lo dirige todo y finalmente la aparición de Walter Kyne (Vincent Price), el heredero del vasto imperio periodístico, son algunos de los aspectos que Fritz Lang manejó para dar forma a la lucha de ambiciones desmedida que se desata en el "The New York Sentinel", donde lo único que importa es alcanzar el nuevo puesto de director ejecutivo. Walter, niño mimado y multimillonario toma las riendas del Sentinel y lo hace consciente de que sus empleados no le toman en serio, al igual que no lo había hecho su difunto padre. Este hombre, para divertirse idea un nuevo puesto, el de director ejecutivo, un cargo que pondrá a un hombre por encima de los demás, y que desatará una lucha entre Griffith (Thomas Mitchell), Mark Loving (George Sanders) y Harry Kritzner (James Craig). Estos tres importantes empleados son totalmente opuestos entre ellos, sin embargo tienen en común el deseo de conseguir ese nuevo estatus. La ambición, la falta de ética, la utilización de otros empleados como piezas desechables de una partida de ajedrez, en la que cualquier acierto o fallo marcaría el devenir del nombramiento, les tiene alterados. Son animales hambrientos, no permiten que los demás les quiten aquello que consideran su presa. De los tres hombres en lucha, Griffith es el único al que se puede considerar un auténtico periodista, además de ser el más ético de ellos. Es un hombre que lleva toda una vida dedicada al periódico y considera el puesto como una, más que merecida, recompensa. Para lograrlo pide ayuda a Ed Mobley (Dana Andrews), famoso periodista y amigo, sin embargo Ed pretende mantenerse al margen, algo que no logrará y que le llevará a intentar atrapar al asesino del lápiz de labios (nombre sensacionalista con el que el Sentinel bautiza al psicópata), ya que aquel que de la primicia de su detención se convertirá en el nuevo mandamás. Ajenos a toda conducta ética se encuentran Loving y Kritzner, el primero es un adulador, que no duda en enviar a Mildred (Ida Lupino), su protegida, para que seduzca a Ed y así llevarlo a su terreno (ya que Mobley posee contactos en la policía, que podrían servirle para alcanzar su meta), el segundo enfoca sus esfuerzos hacia un terreno más íntimo, la mujer del jefe (Rhonda Fleming), con quien mantiene una relación clandestina que podría decantar la balanza a su favor. La mayoría de los personajes que aparecen en Mientras Nueva York duerme (While the City Sleeps) son seres sin escrúpulos, amorales y que anteponen sus deseos a lo que de verdad debería importar. La única que podría considerarse totalmente ética sería Nancy (Sally Forrest), la prometida de Mobley y el anzuelo que suelta su novio para atrapar al asesino. De este hecho se comprueba que Ed, a pesar de mostrar uno de los aspectos más positivos de las personas que deambulan por el periódico, no deja de ser un tipo que pone en peligro a la persona que más quiere y que ella acepta sin dudar. Este planteamiento, apoyado en la intriga relacionada con un asesino que recuerda al psicópata interpretado por Peter Lorre en M (1931), confieren un atractivo fuera de toda duda y convierten a Mientras Nueva York duerme en una de las películas estadounidenses más personales de Fritz Lang y una de las más destacadas dentro del cine negro.

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