lunes, 30 de mayo de 2011

La mujer pirata (1951)


Providence (Jean Peters) es una capitana pirata, terrible y temida. Sin embargo tanto sus enemigos como las autoridades ignoran que se trate de una mujer, ni siquiera se lo plantean, pero lo que sí desean es terminar con sus fechorías. Su barco, El reina de Saba, ataca un buque inglés y tras apoderarse de él, eliminan a toda su tripulación. Únicamente se salva un hombre que se encuentra encadenado, un francés que responde al nombre de Pierre (Louis Jourdan). Este prisionero pasa a formar parte de la tripulación de Providence, sin embargo, la capitana no se fía de él, intuye que esconde sus verdaderas intenciones y para conocer su secreto no duda en torturarle. Empleando la brutalidad, descubre la existencia de un mapa y con él la de un tesoro. Pero necesita a Pierre, a quien propone un trato, que él acepta para salvar la vida. Así pues el inicio de la película muestra a Providence como una mujer fuerte, sin el menor atisbo de piedad, su fuerza proviene de su odio hacia los ingleses, asesinos de su hermano y de su formación en un mundo violento y machista. Su conciencia se encuentra adormilada o quizá ni siquiera exista. Y es en este punto donde la figura del doctor (Herbert Marshall) cobra importancia. Él es el único miembro de la tripulación que, con sus comentarios, pretende despertar el alma humana que percibe en su jefa. No siente como mujer, viste, piensa y se comporta como un hombre en un mundo de hombres (así debe ser para poder mandar a un atajo de piratas sin escrúpulos). Sin embargo, la aparición de Pierre, a quien primero rechaza, marcará un nuevo rumbo en su vida y en sus decisiones. Sin darse cuenta, se siente mujer, desea probarse bonitos trajes y encontrarse guapa. En su interior, la ilusión del amor sustituye al rencor. La idea de ser correspondida le proporciona una nueva sensación, anteriormente, desconocida, que le aleja de la crueldad a la que estaba acostumbrada. El cambio se ha producido, Providence siente como mujer y, como tal, ama locamente a Pierre, a quien se entrega sin reservas. Esta nueva emoción le lleva a enfrentarse a su mentor, el temible capitán Barbanegra, para salvar la vida de su amante. Pero Pierre guarda otro secreto que ella desconoce, uno de índole personal, y que sella su destino cuando su amante pirata lo descubre. Un odio irracional se apodera de la capitana, sin embargo, algo en su interior ya ha cambiado para siempre.

La mujer pirata (Anne of the Indies) es un trepidante film de aventuras, moderno (en cuanto al momento de su rodaje), ya que su protagonista es una mujer de fuerte carácter y que se maneja a la perfección en un mundo rudo y cruel, algo inusual en la época, en la que los papeles de las actrices se acercaban más al que en ésta interpreta Debra Paget (personaje que posiblemente posea mayor fuerza que ningún otro, pero su aspecto externo le confiere un aire de mayor fragilidad). Jacques Tourneur aborda el tema sin prejuicios, logrando unas situaciones de tensión que se funden perfectamente con el ritmo que necesita una película de este tipo y con una buena historia que proporciona un buen entretenimiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario